Según y cómo

Se dice que las filmacio-nes (videos ) son pruebas documentales infalibles, pero es una generalización incorrecta, porque depende de las circunstancias. A quienes vimos la filmación del asesinato de John F. Kennedy, la impresión fue que lo balearon desde distintos ángulos. Sin embargo, la historia oficial documentada en el voluminoso informe Warren, concluye en que lo mató exclusivamente Oswald. Ejemplo de prueba clara, que no ha convencido.

La filmación de la muerte de Osama Bin Laden por decisión del Presidente Obama -aunque por Internet circule el chiste de que el video lo tiene Mujica- no se difundirá. Con el video escamoteado, queda un margen para dudar cómo lo mataron, si hubo o no resistencia, si pudo capturársele vivo para someterlo a juicio, y hasta si el muerto era el terrorista.

El video que sí aceptó Mujica haber visto sería el de una escena con soldados camuflados que ante símbolos patrios amenazan al Poder Judicial por hostigamiento a sus camaradas de armas. Apesta a efluvios de pieza carnavalera. Pero es un caso de video misterioso que dejó muy mal parado al Poder Ejecutivo y especialmente a los Ministros de Defensa e Interior en una interpelación rocambolesca.

Ahora vivimos estridencias en lo deportivo, originadas por videos que según desde dónde fueron tomados y quizá con algún retoque harán ver como ilícitas o no, jugadas rápidas y decisivas del último clásico de nuestro fútbol.

Salvo la confesión judicial y escrita -y en derecho civil, no en el penal en donde a la confesión deben acompañarla otras evidencias para fundamentar una sentencia de condena- la plena prueba no existe. Todo es relativo.

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