PABLO MELGAR
El paro del personal de seguridad de ayer no logró paralizar la operativa bancaria. El sindicato del comercio maneja que apenas un 8% de los guardias se sumó a la medida. Se comenzó a implementar la disposición de cierre de puertas en los bancos.
El mediodía de ayer fue agitado para los jerarcas bancarios y de las empresas de seguridad. En algunas sucursales los gerentes y funcionarios bancarios llegaron a trabajar y se encontraron que no había guardia por el paro promovido por la Unión de Trabajadores de la Seguridad (Unatrase).
De inmediato llamaron a las firmas proveedoras de hombres armados. Los reclamos se acumulaban en los escritorios de los recepcionistas de las empresas. "El problema es que los funcionarios no avisaron que se sumaban al paro. Nos vinimos a enterar cuando abrieron los bancos", aseguró ayer al mediodía un exhausto supervisor de vigilantes.
Si bien el efecto del paro no fue significativo, puso en jaque la apertura de sucursales bancarias, algunas de ellas abrieron una hora después de lo normal cuando se aseguraron la presencia de los funcionarios de la vigilancia.
A último momento las empresas echaron mano a todos sus recursos para salir rápido de la situación. Quitaron personal de otros servicios y cumplieron con las guardias.
La paralización de ayer surgió en respuesta al asesinato, durante un asalto ocurrido el martes 10, del guardia Luis Alberto Moreira que se desempeñaba en la sucursal Goes del Discount Bank.
El presidente del sindicato del comercio (Fuecys), Ismael Fuentes, dijo a El País digital que el gremio solo agrupa a unos 3.000 guardias de seguridad de un total que estimó en 20.000. "Tenemos un problema: no llegamos al 20% de afiliación sindical de los guardias", señaló el dirigente.
De los 3.000 afiliados, Fuentes estimó que el 50% se adhirió a la medida convocada, por lo que unos 18.500 (92,5%) se presentaron a trabajar.
En tanto, el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, responsabilizó a los bancos privados por los asaltos que vienen padeciendo.
"(Los asaltos) están sucediendo en los bancos privados, no en los del Estado. El Banco República no tiene robos, tiene una modalidad de vigilancia diferente, tiene otro sistema de control", afirmó en declaraciones a Subrayado.
Para los bancos privados la responsabilidad por los asaltos es únicamente de "los delincuentes", según aseveró a El País el gerente de la Asociación de Bancos Privados (ABPU), Julio De Brun.
El directivo mencionó que en la tarde de ayer fueron recibidos por el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y el director nacional de Policía, Julio Guarteche.
"Esto es un tema de trabajar juntos, no de echarnos culpas los unos a los otros, es absurdo. Compartimos la filosofía en materia de seguridad de los bancos y lo que tiene pensado hacer el Ministerio tendrá nuestra colaboración", aseveró De Brun.
Vázquez también se refirió a las empresas de seguridad. "No es una excusa para las empresas que los chalecos salgan caros, porque las armas también salen caras y es mucho más cara una vida", dijo.
Interior no obliga a las empresas de seguridad a entregar chalecos de seguridad a los guardias armados. Sin embargo, Vázquez achacó a las "políticas de ahorro" de las empresas que los funcionarios no cuenten con esa protección.
Fuentes de las empresas de seguridad señalaron a El País que para implementar este tipo de cambios "la sociedad tiene que entender que la seguridad es un bien y debe estar dispuesta a pagar más por los servicios que prestamos".
Puerta. Tras la seguidilla de asaltos en el último mes, entrar a un banco no será igual que antes. Desde ayer la entrada es franqueda por un guardia de seguridad. El civil uniformado mira desde adentro de la sucursal, si el potencial cliente no le genera sospechas se estira hasta la cerradura, que generalmente está en la parte de arriba de la puerta de vidrio, y abre sin hacer preguntas. En cambio, si se pretende ingresar con casco o con algo que impida la identificación de la persona, la puerta no se abrirá y el guardia dará aviso a la Policía.
El procedimiento, definido como "incómodo" por algunos funcionarios bancarios, se va a mantener en el tiempo y algunos bancos manejan la posibilidad de bajar la altura de la cerradura.
Existe temor de que el sistema enlentezca la operativa. Según directivos bancarios el punto no se pudo probar ayer porque "no fue una jornada normal" ya que "hubo menos público que en días normales".
Los guardias de seguridad son, junto al personal doméstico, los peor pagos de la economía uruguaya. De acuerdo a datos proporcionados por las empresas hay unos 20.000 vigilantes en el mercado, muchos de ellos son ex policías y militares que complementan su jubilación con esa tarea.
Cerca de detener a asaltantes
La delegación de la Asociación de Bancos que ayer por la tarde se reunió con las máximas autoridades del Ministerio del Interior, recibió del director nacional de Policía, Julio Guarteche, la información de que están sobre la pista de varios de los asaltantes y que podrían efectuar detenciones en breve.
Guarteche remarcó en la reunión que la seguidilla de asaltos no es un problema de seguridad en los bancos sino una consecuencia de un problema de delincuencia "más general".
Además, el jerarca señaló que en varios de los robos participaron menores, lo que relacionó con los problemas que tiene el INAU en la actualidad.