El ejército paquistaní fue sacudido por la redada de Estados Unidos

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ISLAMABAD | La reputación del ejército, la fuerza más poderosa y privilegiada de Pakistán, fue socavada por el sorpresivo ataque de los estadounidenses en el que mataron a Osama bin Laden. La gente salió a las calles para protestar por su actuación, y también para condenar la muerte del líder terrorista.

El hecho de que helicópteros estadounidenses pudieran volar al interior de Pakistán, matar al terrorista más buscado del mundo y despegar más tarde para salir, produjo un pasmoso silencio de las Fuerzas Armadas y su servicio de inteligencia. Algunos lo interpretan como una abrumadora vergüenza, incluso humillación.

Indudablemente, el sorpresivo ataque ha provocado una crisis de confianza en lo que largamente se ha visto como la única institución que mantenía unido a un país sitiado por la militancia y gobiernos civiles crónicamente débiles.

Las consecuencias han dejado a los paquistaníes desafiando a su liderazgo y a Estados Unidos cuestionando incluso más a un socio del cual, ya de por sí, desconfía.

El interrogante más urgente es qué se hace al respecto, y saber si EE.UU. debería o no continuar invirtiendo en un ejército paquistaní que no da garantías de que no trabaja con terroristas.

Oficiales paquistaníes, que se sienten traicionados por no haber sido informados sobre la redada, cada día que pasan responden más defensivamente. THE NEW YORK TIMES

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