Agrandes rasgos pueden encasillarse las ideologías de la izquierda criolla en tres compartimentos. Hay una minoría, una especie de "democracia social" en uno de ellos. El comunismo también tiene un compartimento propio en el nomenclátor político. Y luego hay una tercera línea de extremismo radicalizado con algunos matices diferenciales. Las casillas no se corresponden exactamente con la diversidad del Frente Amplio. En el Espacio 609, por ejemplo, como en la viña del Señor, hay de todo: maoístas, tupamaros duros alineados con Marenales, o eclécticos tipo Mujica, que ahora en trance de Presidente antepone toda su energía a preservar la unidad del conglomerado, lo cual lo obliga a jugar el papel de un equilibrista. El propio comunismo es oscilante. Coincide con los maoístas radicales cuando le conviene predicar sobre la lucha y el odio de clases, pero ocasionalmente se aburguesa y adopta una pose de moderación, sobre todo en el ámbito sindical en donde se siente como pez en el agua. Y justamente en ese ámbito, es en donde los extremistas vienen de experimentar fracasos electorales en dos sindicatos de mucha fuerza, como lo son Adeom y AEBU. No da para festejar pero por lo menos la Guatemala pudo más que la Guatepeor. En donde la línea maoísta de la revolución campesina está brotando ahora con más fuerza, es con los cañeros de UTAA, que apoyados, según dicen, por muchos "peludos", se aprestan a ocupar tierras como medida de fuerza para reclamar contra el desalojo de un colono del INC que no pagó sus deudas.
El país continúa rehén de una elocuente capacidad de agitación sindical.
Los potenciales inversores, a quienes necesitamos tanto lo saben, observan, y meditan…