Dos fallas que enfrentó Ancap en las últimos días replanteó el debate sobre la situación de sus plantas. El sindicato dice que se están desmantelando los talleres de mantenimiento y la oposición reclama que se concreten inversiones acordadas.
Primero se rompió una manguera del oleoducto que une la boya de José Ignacio con la refinería de La Teja (viernes 8) provocando un derrame de petróleo que afectó dos kilómetros de la costera de Solís Grande. Luego fue la rotura de un transformador del sistema de carga automática de combustible hacia los camiones cisterna en la planta de La Tablada (viernes 15), que estuvo a punto de dejar sin nafta a la zona sur del país en el inicio de Semana Santa.
Ambos problemas puntuales fueron solucionados, pero dejaron al descubierto los problemas de mantenimiento que tienen las plantas de Ancap.
Según la Unión de Transportistas de Combustible, hay falta de precisión de los medidores que multiplica el tiempo de carga, además del riesgo de desborde en las cisternas. "Estamos regalados todos los días y no ha pasado nada todavía porque hemos corrido con suerte", afirmaron los transportistas en un comunicado a partir de la falla en La Tablada.
Esta planta fue construida en 1978 y en su momento fue modelo en América Latina. Además, en los últimos años ha sido actualizada. "Lo que no se actualiza es la gente", dijo a El País Lidia Allende, secretaria general del sindicato de funcionarios de Ancap (Fancap).
Allende dijo que desde hace dos años vienen reclamando "que se fortalezcan los talleres de mantenimiento, que de a poco se han ido desmantelando. En las plantas del interior directamente se eliminaron. En La Teja, La Tablada y Terminal del Este están sin personal. Así es imposible hacer un mantenimiento preventivo; las fallas se van dando y no se pueden reparar en el momento si no hay algo ya pronto para intercambiar".
Según la sindicalista, esta situación quedó patente cuando se quemó el transformador en La Tablada, y no había otro para reponer inmediatamente.
"Ancap está en condiciones de invertir en la compra de repuestos. De repente se gasta en otras cosas y no en tener un stock de repuesto que permita ante una contingencia salir rápidamente", dijo Allende.
Según el sindicato, en la planta de La Tablada hay seis vacantes desde hace dos años que están para cubrirse (instrumentistas, mecánicos, electricistas). "Y ni siquiera se hacen los llamados", se quejó Allende.
El viernes 15 el sindicato llevó este reclamo al Directorio de Ancap. Allende dijo que en esto están "haciendo causa común" con los transportistas de combustibles. "Ellos tienen razón, están demorando muchísimo porque se van rompiendo las cosas y demoran el doble de lo normal en cargar", afirmó.
El diputado Alvaro Delgado, uno de los delegados del Partido Nacional en la comisión multipartidaria que en febrero de 2010 acordó un documento común sobre energía, dijo a El País que se hace necesaria una "adecuación tecnológica".
La información que maneja Delgado ubica entre US$ 800 y US$ 1.000 millones la inversión requerida solo para remodelar la refinería de Ancap de La Teja. Estas cifras se mencionaron cuando en 2007 el gobierno de Tabaré Vázquez quiso asociar a la venezolana Pdvsa con Ancap para actualizar la refinería para procesar petróleo más pesado.
La de La Teja es una planta "de hace muchas décadas (fue inaugurada en 1937), que se fue adecuando como en pedazos pero sin una gran inversión", sostuvo Delgado.
Actualmente la inversión más importante es en la planta desulfurizadora (US$ 330 millones) para disminuir el porcentaje de azufre en el gasoil y las gasolinas.
El Partido Nacional está planteando que Ancap se asocie con un privado para remodelar la planta de La Teja, sin perder la propiedad y por medio de una licitación pública internacional. Delgado dijo que parte de la inversión Ancap la podría pagar con combustible.
"Ancap no tiene que desaparecer, hay que hacer la inversión para hacerla más eficiente y más competitiva en un mercado desmonopolizado. En ningún caso perdiendo la propiedad", sostuvo. "La desulfurización lo que mejora es la calidad del producto, no la eficiencia de la refinación", explicó.
El junio de 2007, en pleno invierno, la falta de previsión en el cierre de la planta de La Teja para mantenimiento, afectó el suministro de gas.