PIB: en dos décadas la industria perdió peso y transporte lo ganó

Reformas. Más apertura comercial y portuaria son algunas que lo explican

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FABIÁN TISCORNIA

Entre 1990 y 2010 pasaron cinco presidentes y también la producción uruguaya sufrió un proceso de transformación "muy significativo" según los analistas. La industria y las actividades primarias perdieron peso en el Producto Interno Bruto (PIB).

En cambio, el peso en el PIB de rubros como Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones se duplicaron en ese lapso y también crecieron el de la construcción, otras actividades (entre ellas financieras, inmobiliarias) y el de los impuestos menos las subvenciones sobre los productos (ver cuadro).

A fin de 1990, transcurría el primer año de gobierno de Luis Alberto Lacalle y la economía uruguaya se basaba en forma importante en las actividades primarias y la industria, que explicaban casi el 40% del PIB.

Al cierre de 2010, transcurría el primer año de gobierno de José Mujica y las actividades primarias y la industria explicaban un 22% del PIB (casi la mitad de su peso en 1990), mientras el Transporte y las Comunicaciones habían pasado de explicar solo 6% del Producto a casi el 14%.

La Inversión Extranjera Directa (IED) pasó de unos pocos cientos de millones de dólares a más de US$ 1.500 millones.

A juicio de Pablo Rosselli, socio de Deloitte, entre 1990 y 2010 "en Uruguay hubo un proceso muy significativo de transformación".

Según Pablo Moya de la consultora Oikos, "la formación e incorporación de capacidades" entre esos años "permitieron elevar la tasa de crecimiento potencial del PIB".

Ramón Pampín, economista de PwC señaló que hay características que marcan "una evolución de la economía uruguaya en estos últimos años, que tendemos a ver como sólidas y con mucho respaldo institucional" y por otro lado "factores, que vemos como cambios, que no implica que sean permanentes, pero que sí marcan cierto corte respecto a años anteriores" (ver aparte).

Varias de las modificaciones y reformas se llevaron a cabo en los `90 y hoy se ven sus frutos.

"Al margen de la valoración de qué tan rápido se hicieron reformas, la cantidad de éstas fue muy importante", señaló Rosselli.

"Tenemos una economía mucho más abierta al mundo. Básicamente porque el proceso del Mercosur -que hoy miramos con ojos críticos- permitió que Uruguay redujera fuertemente la protección arancelaria", afirmó el socio de Deloitte.

Moya coincidió en que hay "una mayor apertura" comercial "y un crecimiento de los destinos no regionales de las exportaciones".

Otra reforma clave, según Rosselli, tiene que ver con que "el país dejó atrás un período de numerosas intervenciones en el mercado agropecuario" con lo que "quitó un conjunto de desincentivos a la inversión".

En ese sentido, recordó que "hasta los 90` todo el almacenaje agrícola era controlado por el gobierno". Con la desaparición de ese control, "hoy tenemos una fuerte inversión privada" en esa área, indicó Rosselli.

"Tuvimos el desarrollo del cluster forestal, que con la primera llegada de plantas de celulosa puso a Uruguay en el mundo como destino de IED", afirmó Rosselli. La ley de beneficios forestales fue aprobada en 1987, pero sus frutos se vieron casi dos décadas después.

El desarrollo de las zonas francas fue "un gran centro de atracción de inversiones para prestar servicios", señaló.

Otro factor es que se "logró abrir un conjunto de sectores de la economía al capital privado (puertos, parcialmente en los seguros, telecomunicaciones e infraestructura)", explicó.

Para Moya, a nivel de actividad se destaca el "crecimiento superlativo de los servicios" (telecomunicaciones, logística, entre otros), así como "una importante tecnificación e incorporación de tecnología que permitieron una `revolución tecnológica` en el agro. Ello está asociado al ingreso de inversión extranjera en este sector".

A su vez, el socio de Deloitte destacó la "conducción macroeconómica desde el 2000, que ha logrado mejores resultados fiscales, más allá de que podrían ser mejores hoy de acuerdo al ciclo económico". También hubo "un muy buen manejo de los plazos de endeudamiento" y se bajó la inflación, algo que contribuye a "la estabilidad macroeconómica, que es fundamental para extender el horizonte de los planes de inversión", agregó.

Moya coincidió en que se logró una "estabilidad de precios, entendiendo por ello la variación en rangos acotados, en términos históricos comparados a los últimos 50 años".

Para Rosselli, "la salida de la crisis de 2002 fortaleció a Uruguay como país que respeta el derecho de propiedad y los contratos". Todos los cambios "contribuyen a explicar por qué tenemos tasas de crecimiento tan altas, más allá de que el crecimiento internacional ayuda", aseguró.

La diferencia entre la evolución y los cambios

Para el economista de PwC, Ramón Pampín entre 1990 y 2010 se dieron dos procesos, uno de "evolución" con "continuidad" y otro de "cambios" lo que "no implica que sean permanentes".

Dentro de los primeros señaló que "hoy somos una sociedad aversa a la inflación". También mencionó el "régimen de flotación en la cual se respeta la trayectoria del tipo de cambio y por lo tanto, se evitan distorsiones que luego impiden un ajuste relativo de precios". El tercer factor de evolución es "una incidencia importante de la Inversión Extranjera Directa, que se ve tanto en la instalación de nuevos emprendimientos como de adquisiciones de empresas en esos sectores de actividad. Esto seguramente ha impactado en la productividad de la economía uruguaya y genera trasvasamientos hacia diferentes sectores que apoyan esos emprendimientos".

En cuanto a los cambios, mencionó "la introducción de China en el comercio mundial" lo que permitió "un shock de demanda importante que nos permite colocar ciertos productos primarios sin mayores restricciones" y "un exceso de ahorro desde países emergentes -asiáticos- que ha invadido el mundo occidental y que nos ha dado a los países del Sur la posibilidad de acceder a financiamiento barato". Por último, el desarrollo de los mercados financieros lleva a una mayor "incertidumbre".

Las cifras

2.990 Dólares, era el PIB per cápita de Uruguay a fin de 1990. Al cierre de 2010, el PIB per cápita había llegado a US$ 12.001.

14,6% Era el peso del rubro Comercio, Reparaciones, Restaurantes y Hoteles en el PIB a fin de 2010. Al cierre de 1990 era de 15%.

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