MATÍAS CASTRO
Las avivadas de Roberto Petinatto muchas veces han terminado en peleas. Y peleas complicadas. Su estilo de humor, su carisma pasado de rosca, lo convierten en un personaje muy atractivo para la televisión y su público, pero no para todo el mundo. Esta semana tuvo un enredo complicado con Nicolás Cabré y con Jessica Cirio.
Por un lado se puede decir que Cabré no tiene fama de ser un tipo fácil, en particular con la prensa. Pero tampoco es intratable. Lo que sí es seguro es que a Petinatto le gusta meter el dedo en la llaga y provocar, con su típico gesto y sonrisa cómplice con su público y sus panelistas a la hora de hacer chistes.
Según el recuento del portal Primicias Ya, todo empezó cuando un personaje del programa de Petinatto, interpretado justamente por su hijo, fue hasta Pol-Ka a buscar autógrafos. En la puerta del lugar se cruzó con Cabré, quien reaccionó mal ante sus pedidos, aparentemente tan mal que lo tomó del hombro y le dijo "No te hagas el piola conmigo...". Un día después el propio Petinatto respondió a esta actitud con algunas ironías. En este caso, podemos decir que si la cosa fue literalmente así, el conductor tiene razón en enojarse.
Fue algo distinto en el caso de Cirio, ya que Petinatto hizo algunos chistes sobre el hecho de que su hermano fue preso por un asalto. La modelo le respondió escribiendo en su Twitter que "Creo que es el menos indicado para reírse, por sus adicciones, internaciones por alcohol, drogas y más que la prensa mucho tapó". La disputa está planteada, si él la responde, claro. Karina Jelinek ya le había planteado una demanda por sus burlas el año pasado. Es una cuestión de su estilo, moldeado para estas peleas, aunque se disfrace de humor y nada más.