Alguien muere en una prisión juvenil, y cualquiera que haya estado cerca del muerto es sospechoso. El enigma se resuelve cerca del final, aunque es posible que muchos espectadores adivinen antes la identidad del culpable. De todos modos, la intriga policial en sí misma no es el objetivo central del prolífico, versátil, bizarro, inclasificable director japonés Takashi Miike, quien utiliza esa historia, fundamentalmente como punto de partida para un estilizado, y a menudo atrayente ejercicio formal.
El provocativo autor de Oodishon (2000)y otras casi ochenta películas en veinte años logra su objetivo de crear un universo autónomo, que a más de uno le ha hecho pensar en Dogville (2003) de Lars von Trier, con su ascetismo escenográfico y su despojamiento para reducir el contenido de la imagen a sus elementos esenciales. Buena parte de la acción transcurre en un escenario vacío, con unos pocos personajes y menos objetos dentro del cuadro, que generan en el espectador una sensación cercana a la provocada por el teatro del absurdo. El uso de algunos recursos particulares acentúa la sensación de irrealidad: un cielo de colores imposibles diseñado en computadora, una pequeña imagen animada de un personaje que intenta un frustrado escape. Otros rasgos resultan no menos "miikeanos", desde ciertos estallidos de violencia hasta algún componente de torcido humor. Miike invita a su espectador a visitar un mundo muy personal.
Big bang love
ficha
Japón 2006. Título original: 46-okunen no koi. Dirección: Takashi Miike. Guión: Masa Nakamura. Fotografía: Masahito Kaneko. Intérpretes: Ryhuei Matsuda, Masanobu Ando, Ryo Ishibashi, Renji Ishibashi, Kenichi Endo.
atención a...
el trabajado manejo del color, otro de los elementos mediante el cual el director Miike intenta romper con todo carácter naturalista (vestimentas azules y amarillas, sombras). El espectador puede quedarse preguntando todavía en qué género clasificar el resultado (¿policial? ¿ciencia ficción? ¿historia de amor?). En realidad es una mezcla de todo eso.