MATÍAS CASTRO
Karina Olga Jelinek tiene un nuevo novio. Es empresario. El anterior también lo era. De hecho, Tomás Constantini, el anterior, es frecuentemente descrito como "poderoso empresario". Con esas mismas palabras, las notas de prensa de todas partes del mundo se refieren a las parejas de Uma Thurman, Salma Hayek, Celine Dion, Elizabeth Hurley, Valeria Mazza, Claudia Fernández y muchas otras. La relación entre mujeres notorias y empresarios es bastante frecuente. Paulina Rubio, Thalía y Gloria Estefan también pueden sumarse a la lista. Luciana Salazar casi se agrega, pero su relación con Martín Redrado (que no es empresario pero que tiene un buen pasar) terminó rápidamente.
Las conclusiones las sacará cada lector, según sea mal pensado (es más divertido en este tipo de asuntos) o un tipo razonable y bien pensante (que en tema de chismes lleva al aburrimiento y al abandono de estas cuestiones). Es indudable que no hay datos para decir porqué son tan frecuentes las formaciones de parejas entre famosas y hombres con poder económico, salvo chismes e intuiciones. Por supuesto que están las grandes declaraciones de amor entre unos y otros, pero el denominador común salta a la vista. Es raro, por ejemplo, un caso como el de Matt Damon, casado con una mujer que era mesera de un bar y que conoció mientras desempeñaba ese oficio.
El novio de Karina Jelinek se llama Leonardo y, según una nota del portal Primicias Ya la llevará de luna de miel en un avión privado, nada menos. Mucha gente estará de acuerdo que viajar de luna de miel en un jet con una azafata que sirve champán es bastante más interesante que hacer lo mismo en un Copsa y pasar una semana en Atlántida. Pero entre ambos extremos hay algunos puntos medios, seamos razonables (que, como se dijo es algo muy aburrido para estos casos). No todas se casan con empresarios ni con futbolistas, pero es algo que ocurre con la suficiente frecuencia como para señalarlo. Y que se casen con quien quieran.