AP, AFP Y ANSA
Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña iniciaron ayer la ofensiva militar contra el régimen libio de Muamar Gadafi, quien amenazó con atacar objetivos "civiles y militares" en el Mediterráneo y convertir a esa zona en un "verdadero campo de batalla".
Dos horas después de que veinte dirigentes occidentales y árabes definieran en París el dispositivo militar -respaldado por la resolución de la ONU que autorizó el uso de la fuerza para frenar la ofensiva de Gadafi contra su oposición y proteger a los civiles- Francia lanzó el primer ataque aéreo. Eran las 13 y 45 horas de Uruguay.
El blanco era un "vehículo pro-Gadafi" que "amenazaba a la población civil", anunció el portavoz del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el coronel Thierry Bruckhard.
Según el canal televisivo Al Jazeera, los primeros objetivos alcanzados fueron cuatro tanques de las fuerzas favorables a Gadafi que circulaban al sur de Bengasi, el bastión de los rebeldes en el Este del país.
El ataque de Francia fue el primer movimiento de los aliados. Luego se sumaron Estados Unidos y el Reino Unido, quienes lanzaron al menos 110 misiles de crucero Tomahawk contra 20 sitios de defensa antiaérea del régimen, informó el almirante estadounidense William Gortney.
Varios bombardeos alcanzaron depósitos de carburante que abastecen a Misrata, la tercera ciudad de Libia situada a 200 kilómetros de Trípoli, afirmó un portavoz de las fuerzas armadas libias.
Los medios de comunicación oficiales de Libia aseguraron que la aviación de sus "enemigos" atacó "objetivos civiles". Un portavoz de las fuerzas armadas libias, citado por la agencia oficial Jana, dijo que había heridos tras la ofensiva y se desplazaban ambulancias para socorrerlos.
Además, la televisión oficial libia informó que un avión de la Fuerza Aérea francesa fue derribado por la contra-aérea de las fuerzas fieles a Gadafi. Esa información fue desmentida desde París.
En la operación denominada "Odisea hasta el amanecer" además de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña participarán también al menos España, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega y Grecia.
La principal divergencia en materia de aporte al ataque estuvo marcada por Alemania que no participará "en términos militares", según dijo su canciller Angela Markel.
Las operaciones seguirán adelante hasta que Gadafi no acate las resoluciones de Naciones Unidas para el cese del fuego, afirmó el canciller francés, Alain Juppé.
El presidente de ese país, Nicolas Sarkozy dijo que las acciones militares internacionales contra el gobierno de Gadafi fueron decididas "para proteger a la población civil de la locura homicida de un régimen que, al asesinar a su propio pueblo, perdió toda legitimidad". "Hoy intervenimos en Libia bajo mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y con nuestros socios, y en particular nuestros socios árabes, lo hacemos para proteger a la población civil de la locura homicida", dijo.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo ayer en Brasil -donde se encontraba en visita oficial- que los continuos ataques de Gadafi contra su propio pueblo no le dieron otras opciones a Estados Unidos y a sus aliados internacionales.
"Este no es un resultado que esperaban Estados Unidos o sus aliados. No podemos quedarnos inmóviles cuando un tirano le dice a su propio pueblo que no tendrá misericordia`` con ellos, dijo Obama. "Los actos tienen consecuencias", sostuvo el mandatario.
De todos modos, la participación estadounidense en los operativos en marcha contra las fuerzas de Gadafi durará apenas "días" y luego se limitarán a un papel de apoyo, dijeron fuentes de la Casa Blanca a la cadena televisiva CNN.
"LUCHARÁ". Tras la jornada de bombardeos, Gadafi se dirigió a la población y amenazó con atacar objetivos "civiles y militares" en el Mediterráneo y convertirlo en un "verdadero campo de batalla".
En una grabación sonora difundida por la televisión oficial, el dirigente afirmó que los "depósitos de armas" están abiertos para defender a Libia, a raíz de la operación militar contra su régimen.
Además, calificó los ataques aéreos de la "coalición occidental" como una "agresión cruzada injustificada" contra la que "el pueblo libio luchará" y llamó a los africanos, árabes, latinoamericanos, asiáticos a respaldar al pueblo libio frente a los enemigos, según "El País" de Madrid.
Más temprano, mientras en París se definía el operativo militar contra Gadafi, fuerzas del mandatario libio, ignorando su propia declaración de alto el fuego, lanzaron una ofensiva para intentar arrebatarle el control de Bengasi a los rebeldes. Según testigos, las fuerzas de Gadafi bombardearon barrios residenciales cercanos a Bengasi, situada a mil kilómetros al Este de Trípoli.
En esos ataques de Gadafi en Bengasi murieron en la mañana de ayer al menos 40 personas, según Mustafa Gheriani, vocero del Consejo Nacional de Transición (CNT) instaurado por los sublevados.
Gheriani señaló que "finalmente" los aliados devolvieron "la esperanza al pueblo libio" y dijo estar "encantado" con los ataques aéreos contra las tropas de Gadafi.
i La crisis en Libia hace temblar el precio del crudo. Internacional / E4 Y E5.
Acción militar recogió críticas
Los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Rusia así como los países miembros del Comité de la Unión Africana rechazaron la intervención militar sobre Libia, desatada ayer tras la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
"En Moscú lamentamos esta intervención armada", expresó Alexander Lukashevich, portavoz de la Cancillería. En un comunicado oficial, Rusia consideró que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue "adoptada apresuradamente".
Por su parte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que el ataque militar fue un acto "irresponsable" y una "injerencia" de la ONU. "Es lamentable que la ONU se preste para avalar la guerra", expresó el mandatario venezolano.
"Uno ve presidentes europeos ufanándose de que sus aviones están listos para atacar. Se sienten dueños del mundo", enfatizó Chávez, quien aseguró que el único interés de los países miembros de la ONU es hacerse del petróleo libio.
Asimismo, la Cancillería de Ecuador, consideró "inadmisible" la intervención militar por ser un hecho que promueve la "escalada de violencia". Quito argumentó que los mismos grupos opuestos al gobierno de Trípoli han pedido la no intervención de fuerzas extranjeras en su país. "Ecuador siempre defendió la paz y la solución de las controversias de manera pacífica", dijo la cartera en un comunicado y agregó que la intervención "no contribuye a la solución de los problemas".
Desde Mauritania, el presidente Mohamed Ould Abdel Aziz habló como portavoz del Comité de la Unión Africana (UA) y se unió al rechazo de la intervención armada. La situación en Libia, consideró, "exige una acción urgente para una solución africana a la crisis gravísima que atraviesa el país hermano", declaró.
"Esta solución debe ser conforme a nuestro apego al respeto de la unidad y de la integridad territorial de Libia", agregó el mandatario y dijo que la UA rechaza toda intervención militar extranjera "independientemente de la forma". AFP Y ANSA