PAULA BARQUET
Las relaciones del gobierno de Tabaré Vázquez con Cuba se limitaron a un "breve coqueteo" que el ex presidente tuvo que realizar para "establecer sus credenciales izquierdistas".
De esa forma se expresó el encargado de negocios de la embajada estadounidense, James D. Nealon, en un despacho diplomático filtrado por WikiLeaks al que accedió El País. En el documento Nealon analiza exhaustivamente el primer año de Vázquez como presidente.
"El involucramiento del gobierno uruguayo con Cuba parece limitado a unas pocas áreas de la cooperación medicinal y algunas expresiones de apoyo de los elementos más radicales del Frente Amplio", consignó Nealon en marzo de 2006.
Entonces la embajada ya percibía que la relación de Uruguay con la isla no tendría mayor importancia. De hecho el presidente José Mujica no continuó profundizando el vínculo, lo cual ha generado malestar en Cuba, según informó Búsqueda el jueves.
Si bien una de las primeras iniciativas de Vázquez fue la de renovar las relaciones diplomáticas con Cuba, Nealon lo consideró "un gesto (del ex mandatario) hacia el ala más radical de su coalición, incluido el canciller (Reinaldo) Gargano, un fuerte proponente de estrechar lazos con Cuba". El vínculo con el régimen de Fidel Castro había sido suspendido por el presidente Jorge Batlle en 2003.
Además de Gargano, la embajada contaba entre esos "elementos radicales" a la ministra de Desarrollo, Marina Arismendi. En diciembre de 2006 Nealon dijo que Arismendi "fue ridiculizada por varios sectores del Frente Amplio y por la oposición cuando sugirió, tras su regreso de Cuba, que Uruguay aplicara `experiencias` cubanas en el área de la educación".
Gargano, por su parte, "se retiró humillado" tras proponer el ingreso de Cuba al Mercosur, en marzo de 2006. "La idea inicial de Gargano (...) fue rápidamente descartada, después de que otros miembros del Mercosur y su propio gobierno señalaron que Cuba no cumple con la `cláusula democrática` necesaria para adherir al bloque. Gargano se retiró humillado, debiendo admitir la falta de credenciales democráticas de Cuba".
Aunque ni Gargano ni Arismendi tuvieron eco en sus propuestas, la embajada se manifestó preocupada: "En ciertos lados el apoyo al régimen cubano es muy fuerte. Esa situación presenta algunos desafíos para nuestras discusiones sobre derechos humanos y democracia".
Con todo, los despachos diplomáticos revelan cierto alivio al constatar que Uruguay no tenía grandes inversiones en Cuba ni viceversa, y que tampoco existían tratados de libre comercio entre ambos países.
Cuando Raúl Castro asumió la presidencia de Cuba en lugar de su hermano Fidel, en febrero de 2008, el ex embajador Frank Baxter justificó que Vázquez no hubiera hecho declaraciones: "El silencio del gobierno uruguayo es entendible. Los uruguayos ocupan un alto primer lugar en democracia y, aunque algunos en el centroizquierdista Frente Amplio quizás simpaticen con la `revolución` cubana, es difícil para ellos aplaudir la transición evidentemente antidemocrática".
Malestar por reunión con disidentes
La entrevista que el presidente José Mujica concedió a los disidentes cubanos y a las Damas de Blanco en la Torre Ejecutiva, en septiembre de 2010 (foto), causó gran malestar en la isla, pese a que la reunión se llevó a cabo con la mayor discreción; en la página web de Presidencia no se publicaron crónicas ni fotos. La cúpula del PCU expresó su rechazo a ese encuentro.