EE.UU. sale de la crisis pero la gente come más en casa

Las ventas de los restaurantes no se recuperan

NUEVA YORK | La recesión en Estados Unidos tal vez esté pasando, pero no uno de los cambios que generó la crisis económica: la gente empezó a comer más en casa durante los tiempos duros y le tomó el gusto a esa costumbre.

Algunos descubrieron su afición por los fogones y alimentarse en casa. A medida que mejora la economía y las familias disponen de más dinero discrecional, siguen reservando los restaurantes pa-ra ocasiones especiales.

En general, los restaurantes han precedido a otros negocios cuando concluyen las recesiones. Esta vez, empero, andan rezagados por lo menos año y medio tras otros establecimientos minoristas. La venta de ropa confeccionada creció un 5% el año pasado y la de automóviles un 11%, al comenzar a sentirse más seguros los estadounidenses con sus finanzas. En restaurantes informales como Outback Steakhouse, ese aumento apenas llegó al 1% y algunos analistas creen que podría ser una nueva tendencia.

Presidenta de su agencia de mercadeo en Raleigh, Carolina del Norte, Beverly Murray, de 46 años, nunca pensó que tendría tiempo para cocinar. Empero, en el 2008, tuvo que cerrar su negocio. De repente, gastar 10 o 20 dólares en cada comida no era una alternativa viable. Así que volvió a familiarizarse con su cocina, se suscribió a la revista culinaria Cooking Light e incluso cuenta con un plato de esmerada preparación.

Cuando sale a comer fuera lo hace con sus amistades y en una ocasión muy especial. Una de las consecuencias positivas de cocinar en casa es haber perdido más de 13 kilos y mantiene su nueva rutina incluso si repunta el negocio.

"La gente no sólo se ha acostumbrado a comer en casa, lo disfruta", comentó Darren Tristano, vicepresidente de la firma consultora del ramo Technomic Inc. "Puede sentarse frente a sus televisores de 50 pulgadas y no tienen que darle una propina al camarero".

Los estadounidenses encabezan el gasto mundial en el apartado de restaurantes. Un 44% de los dólares destinados a la alimentación son gastados fuera de casa, cifra que contrasta marcadamente con la década de 1970, cuando más mujeres se incorporaron al mercado laboral.

En lugar de frecuentar durante la semana restaurantes de mediocre calibre, la gente ahorra para disfrutar ocasionalmente de una gran comida, en opinión del analista Stifel Nicolaus, de la firma Steve West.

Al mismo tiempo, coci- nar en casa ha vuelto a estar de moda, sostiene Rick Smilow, presidente del Instituto para la Educación Culinaria, donde la inscripción para asistir a los cursos de esparcimiento aumentó el año pasado un 10%.

Cambio: en conducta dictado por necesidad ha perjudicado a los restaurantes.

Diane Wolfe y su esposo dejaron de visitar restaurantes cinco veces por semana hace dos años, cuando la baja de la bolsa los obligó a apelar a sus ahorros para la jubilación.

Y aunque en la actualidad ha mejorado esa parte de sus finanzas, sólo comen fuera una o dos veces por semana, y cocinar en casa es lo más frecuente.

Ese cambio de conducta, dictado por la necesidad, ha perjudicado a los restaurantes desde Nueva York a San Diego.

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