CARLOS REYES
Angie Oña es una artista de teatro completa, que escribe, dirige e interpreta sus propios espectáculos. Una muestra de su talento se puede ver en el Teatro Victoria, donde está haciendo los viernes y sábados "Éter retornable".
El espectáculo, que coprotagoniza con Guillermo Robales, tiene por argumento un asunto por demás manido, especialmente en el terreno del humor: la pareja, sus problemas, la separación. Y es justamente por eso que más se nota la creatividad de la joven autora, que consigue abordarlo desde una perspectiva menos usual.
El camino para eso es un absurdo en el que lo bueno y lo malo de la relación matrimonial, la mezcla de amor y odio, aparece fundida casi en las mismas conductas. El matrimonio se casó hace poco y ya se quiere separar, aunque ninguno soporta la soledad. La cuestión hace eco en el público, donde nunca parece faltar la pareja despareja en términos de sensibilidad teatral, puesto que no es raro que el marido esté ahí más por acompañar a su mujer que por voluntad propia.
Quién se queda con los libros, con las plantas, con la casa, o con los hijos, son algunos de los temas que la autora administra rápidamente, en un ligero fluir de escenas. El humor se sostiene a lo largo de la hora escasa de representación, un humor que va dirigido más a la inteligencia que a la risa fácil. Sin embargo, no deja de ser una obra para un gran rango de público, y ese es uno de los méritos de la escritora: ofrecer una obra de temática popular, con un tratamiento maduro del tema, con mucha psicología, con mucho para decir.
Como directora, Oña le imprime velocidad a las acciones, jugando con los desplazamientos físicos, con las idas y venidas, y con los objetos. El resultado es un teatro muy físico, en el que el texto no pierde protagonismo pero es acompañado con el rápido devenir de las acciones.
La escenografía, por cuenta de Freddy González, está armada con un par de módulos muy prácticos como piezas principales, que están llenos de cajones y puertitas, de donde los intérpretes van sacando objetos, que cobran un lugar clave en las situaciones. El vestuario también aporta humor y originalidad, estando armónicamente integrado en color y en estilo.
Dos buenas actuaciones redondean este espectáculo positivo, que no tiene por fin hablar mal de la pareja sino exhibir ese juego de equilibrios que ésta demanda. Oña y su partener recorren todo un registro de emociones, aprovechando muy bien los arrebatos, la ira, la locura, la desesperación. Pero la directora pauta con buen criterio esta comedia con ribetes de farsa, haciendo que la parodia no ahogue las interpretaciones.
En ese sentido, Éter retornable permite disfrutar del buen teatro, con actuaciones frescas pero maduras en cuanto a estilo. Con dos intérpretes que disfrutan de un trabajo inteligente y entretenido.
Joven con gran carrera
Angie Oña (Montevideo, 1982) es egresada de la Emad y desde hace varias temporadas que viene aportando su creatividad como autora, directora y actriz a la escena local. En 2004, su obra "Corso criminal" fue premiada en el Encuentro de Teatro Joven organizado por la IM, y ese mismo año su montaje "El auto feo" le valió el Premio Florencio Revelación como dramaturga, directora y actriz.
Comediante de mucho carácter, en la temporada pasada presentó en el UnderMovie "Mucha cháchara", un show de stand up que hizo con Manuela da Silveira, Verónica Perrotta y Emilia Díaz.
"Éter retornable" va en el Teatro Victoria (Río Negro 1479), los viernes y sábados a las 21.30 horas, solo durante febrero. Entradas: $ 180. Por más información: tel. 2901 9971.