Por segundo día las exportaciones de granos, en especial de soja, se vieron trabadas ayer en Argentina debido a medidas sindicales en reclamo de aumentos de salarios en el puerto de Rosario. Las empresas pidieron la intervención del gobierno.
"No permitiremos que hagan embarques ni que haya ingresos a las plantas", señaló Walter Cabrera, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) San Lorenzo, Santa Fe.
Los sindicatos de la CGT de San Lorenzo iniciaron un paro el miércoles por tiempo indeterminado en las nueve terminales portuarias de San Lorenzo en las que operan las plan-tas agroexportadoras ubica- das en la periferia industrial de Rosario.
Los trabajadores pretenden con esto que se equiparen los salarios de los empleados de planta con el de los aceiteros que tienen un mínimo de 5.000 pesos argentinos, esto es, $ 24.000. También piden mejoras en las condiciones laborales, higiene y seguridad.
La medida es llevada adelante por camioneros, estibadores, albañiles, portuarios y vigiladores.
Las empresas exportadoras agrupadas en la Cámara Industrial Aceitera preparan una nota para solicitar la intervención del Ministerio de Trabajo en el asunto y alertan sobre los problemas para la provisión de biodiesel.
Los privados consideran que el conflicto no tiene fundamento en tanto cada gremial debería negociar el alza salarial por rama laboral.
Pero en los hechos, desde el miércoles las terminales de las empresas graneleras Bunge, Cargill, Vicentín, Molinos del puerto de General San Martín y la Asociación de Cooperativas Argentina del puerto San Lorenzo no registraron ingresos de camiones con granos y las plantas quedaron paralizadas por el conflicto.
La traba también se extendió a Timbúes, donde se encuentran las empresas Noble y Bugatti.
El conflicto no es menor si se toma en cuenta que de los puertos del área de Rosario parte el 80% de las exportaciones agrícolas del país, según consignó la prensa argentina.
La operativa a esta altura del año, no obstante, suele ser de escaso volumen en tanto se espera la cosecha de la soja sobre marzo.
Empresarios y sindicalistas negociaban anoche instalar una guardia mínima de trabajadores en las plantas con el objetivo de garantizar la seguridad en las terminales y permitir una actividad mínima, aunque sólo por dos días debido a las escasas reservas de mercadería con la que cuentan las compañías, informó la prensa argentina.
El conflicto se suma al que hicieron las patronales agrícolas la semana pasada con un paro en el comercio y exportación de soja y cereales en demanda de un mejor precio para el trigo.