Entre el 1° y el 28 de febrero, los usuarios de las mutualistas que están afiliados por el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) quedarán libres para optar por otra institución. Las autoridades sanitarias resolvieron además que este año se acorten los años de antigüedad exigida para hacer uso de esa opción: se pasó de siete a tres años.
Según el decreto, el usuario deberá, una vez formalizado el cambio, permanecer durante tres años en el nuevo prestador que haya elegido. Una vez transcurrido ese período podrá volver a elegir otro centro asistencial entre los que integren el Seguro Nacional de Salud.
Para computar la permanencia en un mismo prestador se tomará en cuenta el registro más antiguo que tenga el usuarios en él, sin perjuicio de las interrupciones en la afiliación cuando éstas no superen los 120 días.
Desde que se habilitó, en el 2009, la posibilidad de traspaso entre una y otra institución, la movilidad ha sido casi imperceptible. El año pasado, de los 260.000 usuarios habilitados para cambiarse de una mutualista a otra, sólo se cambiaron poco más de 8.000, lo que significa un 3% del total.
El primer año de apertura el 10% de los habilitados se mudaron de institución.
Este año, y gracias a que se bajaron los requisitos de antigüedad, más de un millón de personas podrán optar por otra mutualista.
El corralito mutual fue aplicado por el gobierno de Jorge Batlle en 2002 como forma de evitar la intermediación lucrativa en una época de crisis que tuvo su impacto en muchas de las mutualistas. Siete instituciones cerraron sus puertas en ese período.