Luciana Salazar, la estrella en la fiesta de Dotto

La vedette acaparó todas las miradas en la fiesta nocturna

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PUNTA DEL ESTE

Sobre la medianoche de ayer, en la entrada de la casa de Pancho Dotto, en la zona de La Boyita, el revuelo fue total. Todos los flashes apuntaron a la exuberante modelo, vedette, actriz y cantante Luciana Salazar, que arribó al lugar con un elegante vestido negro y escotado, como la invitada "de lujo" a la fiesta de la marca Axe.

El evento, que tenía como requisito excluyente ir vestido todo de negro (motivo que generó varios inconvenientes a la entrada entre la seguridad y los invitados que no respetaron la regla), tuvo a Salazar como la figura de la noche.

A medida que iban reconociendo a la rubia a su paso, la multitud empezó a acercarse y, por momentos, de forma caótica, se abalanzaban en busca de un beso, un abrazo o una foto.

El propio conductor del programa radial Justicia Infinita, Gonzalo Cammarota, también invitado al evento, hizo de forma casi espontánea, de seguridad privado de la vedette, acompañándola en su recorrido. A pesar del revuelo protagonizado por su presencia, la diva argentina mantuvo siempre una sonrisa.

NEGRO. La única forma de ingresar a la fiesta de Axe, en la casa de Pancho Dotto, era a través de invitación y con la condición (excluyente) de asistir vestido de negro, en referencia a la temática se denominó la Fiesta del Fin del Mundo.

En la puerta, un grupo de turistas italianos, que estaban en lista para ingresar, discutían con el guardia. "No los puedo dejar entrar. Para entrar hay que estar todo de negro. Lo lamento", se limitaba a decir, reacio, el hombre de la seguridad, ante la incredulidad de los jóvenes, que intentaban expresar su mejor español. Así pasó en varias ocasiones.

Adentro, Pancho Dotto paseaba, también vestido de negro, con una de sus modelos. "Tengo una relación muy estrecha con la marca. Muchas promociones de sus productos las trabajamos con mis chicas. A ellos se les ocurrió hacer esta fiesta del fin del mundo y les interesó hacerlo acá. Y yo les abrí las puertas", remató Dotto, visiblemente contento, segundos antes de los fuegos artificiales.

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