El tiempo dirá

GUSTAVO PENADÉS

Las últimas semanas del año vinieron trayendo el principio de solución para varios e importantes conflictos sindicales. Pero, además de sindicales, los conflictos podrían calificarse de "políticos, ya que tanto en su génesis como en su resolución la política sindical y la partidaria juegan un importante papel.

Las formas de resolución elegidas por el gobierno no fueron nada delicadas. Esencialidad, instancias largas de renegociación de convenios, amenazas de importar profesionales y ley de emergencia, declaración de la ilegalidad de las ocupaciones de oficinas públicas. Cada uno de esas medidas hubiera ameritado en otros tiempos un escándalo. Movilizaciones, huelgas, paros generales, denuncias a la OIT, apelación a las fuerzas sindicales vecinas, habrían estado en el menú de medidas decretadas por el Pit-Cnt. Sin embargo, en estos últimos días del año, el gobierno usó todos los mecanismos al mismo tiempo mientas el Pit-Cnt hacia mutis por el foro, más allá de alguna declaración de circunstancias.

El futuro dirá si lo que está pasando tiene repercusiones y si esas repercusiones tendrán impacto a largo plazo en el movimiento sindical.

Seguramente, mientras la prosperidad continúe no habrá mayores cambios, sobre todo si tomamos en cuenta que los niveles de ocupación son altísimos y que la generalidad de los salarios ha mejorado sustancialmente. En un escenario en que -en términos generales- la sociedad está experimentando la alegría de disfrutar de un tiempo en que la economía crece, los reclamos puntuales de algunos sectores son percibidos como lamentables expresiones de la codicia humana. Sin embargo, esa percepción no es casual, sino que está alentada por la acción concertada del movimiento sindical y del gobierno. El mismo movimiento sindical, los mismos frentes sindicales de los partidos que integran el Frente Amplio que en tiempos anteriores eran irreductibles en sus reclamos y medidas de lucha, no dudaron en dejar por el camino a sus compañeros de partido para así "defender" al gobierno. Vimos a diputados del Frente Amplio fuertemente vinculados al tema bancario condenar a los trabajadores y aplaudir a la intendenta Olivera. No se duda en decir que tales o cuales trabajadores son "privilegiados"; tampoco en apelar al "interés de la sociedad". La "clase" y el capitalismo quedaron guardados en un cajón cuando se trató de defender al gobierno y a la vez de cobrarse mutuas cuentas, mientras que el Ejecutivo logró nuevamente jugar en toda la cancha y ser gobierno y oposición.

¿Qué pasará en el futuro? ¿Sale con esto debilitado el Pit-Cnt? ¿Seguirá siendo tan obsecuente? ¿Podrá mantener la actitud de complacencia con el gobierno si el MPP se pone en serio a disputar los espacios al PCU y compañía? ¿Se percibirán las profundas contradicciones entre el discurso y la acción del Presidente de la República y los demás actores? ¿Mujica y la mayoría del FA aplastaron a grupos radicales o lo que hicieron fue pasar el aviso de cómo actuarán en el futuro con todo el que disienta? Estas son algunas de las preguntas que quedan sobre la mesa.

El tiempo dirá.

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