PABLO ANTÚNEZ
En los últimos 20 años la lechería uruguaya aumentó su producción alrededor de 20% anual acumulado, pese a la pérdida de tierras frente a la agricultura y al cierre de tambos, según datos del Instituto Nacional de Leche (Inale).
Desde la óptica del Inale, en los próximos años continuará aumentando la productividad por vaca masa o la cantidad de vacas por hectárea, si no se pueden incorporar nuevas tierras. Esa es la gran salida que tiene el sector para poder crecer.
La agricultura viene corriendo las vacas lecheras hacia zonas más marginales y los productores reaccionaron ante este fenómeno aumentando la producción por vaca en ordeñe o agregando más animales en la misma superficie.
Hoy existe una brecha entre los productores de punta (aquellos que aplican más tecnología) que producen más de 4.000 litros de leche por hectárea y una media nacional que anda en los 2.400 litros de leche por hectárea.
El gerente del Inale, Carlos Mattos, dijo a El País que el primer gran camino que tiene la lechería para crecer es "seguir aumentando la productividad por vaca o la producción de leche por hectárea".
"Nuestro pronóstico es que ese piso de 4% de crecimiento en la productividad por animal se mantenga. Seguramente, el estímulo de mejor margen de precios en dólares, como se está dando, hará que se continúe aumentando la productividad media por hectárea. Eso es lo que hará que la producción mantenga un crecimiento sostenido", sostuvo.
Otra de las opciones que tiene el sector para producir más leche es la estabulación del ganado, es decir ir hacia un sistema productivo a la europea, con un mayor uso de granos en la dieta, pero esa salida tendría en contra el alto precio que hoy ostentan los granos.
Según Mattos, el modelo productivo de los tambos uruguayos "es un modelo pastoril, complementado con granos o con alimentos concentrados (silos), donde la habilidad del productor es el equilibrio entre la base pastoril de consumo directo o reservas, más el uso de granos manejado estratégicamente".
El gerente del Inale consideró que un modelo de producción con estabulación y en base a granos puede elevar los costos. "Ese modelo tendrá una volatilidad mayor en sus resultados. En momentos de precios de granos bajos puede tener un excelentísimo resultado, como puede tener, en momentos de granos altos, costos altos más elevados. A veces no está totalmente sincronizado el manejo del precio de la leche y el de los granos. Puede darse que el precio de la leche caiga, en un período relativamente corto y los precios de los granos sigan subiendo", explicó.
Para Mattos "la inteligencia de los productores es jugar con las dos bases alimenticias. Capaz que, en el caso de las empresas dedicadas también a la producción de granos, es más fácil armar sus propias estrategias y complementar la dieta pastoril, porque tienen otros costos".
CIERRE DE TAMBOS. Mientras tanto, en la órbita del Instituto Nacional de la Leche, donde están representados el Poder Ejecutivo, las gremiales de productores y la industria láctea, se comienza a analizar la falta de recursos humanos capacitados y algunos problemas sanitarios, que fueron puestos como limitantes para crecer y como las causales del cierre de establecimientos lecheros. Días atrás, la Cámara Uruguaya de Productores de Leche tomó la bandera junto con las demás gremiales y salió a manifestar su preocupación por el cierre de varios establecimientos lecheros.
La institución aseguró que, por cada tambo que cierra y sale en la prensa, hay otros tres que bajan la cortina en forma silenciosa. "Es un tema muy preocupante. Una de las causas del cierre de tambos es la edad avanzada de los productores -el promedio de edad de los tamberos es de casi 60 años- y la falta de una reposición generacional", señaló el gerente del Inale. Pero para Mattos, la segunda causa es "la falta de recursos humanos calificados para gestionar la empresa".
Desde la óptica del Inale el gran desafío de la lechería es atraer hacia el sector esos recursos humanos y capacitarlos en gestión y producción.
La cifra
4% Es lo que pronostica el Inale que será el piso de crecimiento en la productividad lechera por animal, dijo a El País su gerente, Carlos Mattos.
No perder
En los tambos de medio a grandes y pequeños, el gran problema es la falta de rentabilidad. "Por más que hayan mejorado los ingresos en dólares, la gente gasta en pesos para vivir y su costo de vida aumentó. Una posibilidad para que mejoren es buscar caminos para asociar a los tenedores de la tierra con los dueños de esas vacas", dijo el gerente del Inale. Del otro lado, también hay productores muy chicos que están en niveles de subsistencia. El 20% de los productores tiene entre el 2% y 4% de la remisión de leche a la industria. "Son productores muy pequeños y están en niveles de sobrevivencia. Ahí hacen falta medidas de apoyo para no perder ese capital social", señaló Mattos.