Ahmadinejad destituye a su ministro de Exteriores

Irán. El jefe del programa nuclear quedó por ahora al frente de la cancillería

 20101213 721x600

TEHERÁN | AFP, ANSA

Y EL PAÍS DE MADRID

Abruptamente y sin mediar razones, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad despidió ayer a su ministro de Relaciones Exteriores. En su lugar y en forma interina, fue designado el jefe del programa nuclear iraní.

"Le agradezco y aprecio el trabajo que usted realizó durante su misión en el ministerio de Relaciones Exteriores", escribió Ahmadinejad en una "directiva" enviada a Manouchehr Mottaki, quien hasta ayer se desempeñó como canciller, según divulgó la agencia estatal de noticias IRNA.

El cese del Mottaki fue abrupto, sin razones de por medio y mientras se encontraba en visita oficial por África. El jefe de asuntos nucleares, Ali Akbar Salehi, fue designado en forma interina como nuevo ministro de Relaciones Exteriores. Salehi es como uno de los vicepresidentes de Ahmadinejad.

El anuncio fue hecho luego que varios legisladores pidieran el despido, alegando que el diplomático -que estaba al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní desde hacía más de cinco años- no era un defensor de Irán lo suficientemente fuerte o persuasivo en la escena internacional.

El cese de Mottaki y la nominación de Salehi se produce en el momento en el que, tras un año de bloqueo, Irán retomó la pasada semana en Ginebra las negociaciones con las grandes potencias por su controvertido programa nuclear.

Los planes de Teherán en esta materia desvelan a las potencias occidentales, encabezadas por Estados Unidos, que ven en el enriquecimiento de uranio desarrollado por Irán, una vía para la fabricación de armas atómicas y combustible para reactores nucleares.

La negativa del gobierno de Ahmadinejad a suspender el enriquecimiento de uranio, bajo el argumento de que su programa nuclear tiene fines pacíficos, le ha merecido sanciones por parte de la ONU.

Ya en 2009, los medios de comunicación iraníes informaban que los legisladores propugnaban el despido de Mottaki si el Consejo de Seguridad de la ONU aplicaba más sanciones a causa del programa nuclear.

Filtraciones. Otra arista de la coyuntura la trazan los documentos diplomáticos de Estados Unidos revelados por WikiLeaks. Según el líder opositor iraní Mir Hosein Musavi, los mensajes diplomáticos muestran que las políticas intransigentes de Irán han dejado al gobierno sin "un solo aliado`` entre los países vecinos.

Musavi desafía la posición del gobierno que afirma que Washington busca envenenar sus relaciones con las naciones de la región así como lograr apoyos para un ataque militar.

Los líderes árabes aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico no han intentado retractarse de los comentarios contenidos en los mensajes. La semana pasada en una cumbre en Abu Dhabi, le advirtieron firmemente a Irán que se mantenga alejado de sus asuntos y rechazaron el "uso de la fuerza o la amenaza de ella``.

Estados Unidos carece de contacto directo con Irán desde 1979, por lo que recabar datos sobre la República Islámica es una tarea que trasciende fronteras necesariamente. Así, Washington recurre a una red de observadores ubicados en los países vecinos y una "oficina regional" en Dubai para mantenerse informada.

"Irán visto desde Bakú, es el primero de una serie en la que el observador de Irán en la Embajada informará de asuntos de interés" sobre ese país, anuncia un cable desde la capital de Azerbaiján, de junio de 2009.

En julio, el observador envía un despacho titulado "Veinte preguntas sobre las protestas iraníes", en el que recoge las opiniones de una treintena de iraníes residentes tanto en Bakú como en Irán sobre el derrotado candidato reformista Musavi. Algunos testimonios advierten sobre el "estallido de grandes protestas en Teherán" tras las polémicas elecciones, ganadas por Ahmadinejad.

No obstante, ninguno de los documentos divulgados revela la más mínima colusión de EE.UU. con las protestas, como denuncia Teherán.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar