Cilindro en ruinas

El Cilindro Municipal sigue allí, donde estaba, no delatando exteriormente mucho de lo que ha ocurrido en su seno ni presagiando todo lo que todavía tiene por revelar. Otra cosa es entrar. U observar una vista aérea, donde se aprecia que lo de afuera es una mera cáscara y que por dentro, las ruinas del techo derrumbado se hallan esparcidas por sobre las gradas.

El techo cayó en seis minutos. Afortunadamente, cuando el interior estaba vacío. ¿Qué habría ocurrido si el derrumbamiento se hubiera producido durante un espectáculo de esos que convocaban diez mil personas? ¿Cuántos asistentes se habrían salvado? El hecho de que el derrumbamiento se registrara en una noche en que no estaban ni siquiera los serenos, resultó providencial, pero esa casualidad no diluye las responsabilidades.

Por ejemplo, miles de espectadores, en especial niños, concurrieron allí entre el 7 y el 11 de julio, para apreciar el espectáculo de Disney "Princesas y Héroes". Poco antes, se había creado un calendario de espectáculos y servicios anunciado como necesario "para la sustentabilidad del escenario". Por muy poco no hubo una catástrofe.

Además nos enteramos que hay informes de enorme gravedad. Por ejemplo, la arquitecta a cargo de las obras de recuperación del Cilindro, el pasado 27 de julio informó que este estadio contaba con un sistema antiincendios "obsoleto, que no está habilitado y que no es posible en esta etapa recuperar por los costos y obras mayores que implicaría".

Lo reiteramos: las responsabilidades están planteadas. En forma quemante, en forma ineludible. Y no hay que permitir que el oficialismo eche un manto de disimulo sobre todo este incidente, y aquí no ha pasado nada.

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