Cantidades importantes de peces muertos se pudieron ver durante el domingo y la jornada de ayer en las playas del oeste de la capital. La razón es el aumento en la salinidad de las aguas y la sobrepoblación de especies juveniles desde el año pasado.
Sábalos, dorados, bagres amarillos pequeños y otras especies de pescados juveniles aparecieron desperdigados sobre la costa oeste montevideana durante el pasado fin de semana. El volumen de peces muertos alcanzó incluso a la refinería de Ancap durante la semana pasada, cuando taponearon caños y bombas de agua de la refinería, impidiendo su normal funcionamiento.
Según Daniel Gilardoni, titular de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), el problema se originó debido a que estas especies son peces de agua dulce. "Se trata de peces que no miden más de unos 10 centímetros, realmente pequeños y en edad juvenil, el problema tiene que ver con el alto reclutamiento de 2009".
Reclutamiento es el término que los especialistas y científicos utilizan para hacer referencia al ingreso de nuevas especies provenientes de otras zonas hacia un nuevo ambiente y la alta reproducción que generan las importantes crecidas que se hicieron notorias durante el año pasado, cuando las inundaciones generaron que hubiera población evacuada incluso durante las fechas navideñas. "Cuando hay crecidas de este tipo, el pez tiene más espacio y más comodidades para desarrollarse y reproducirse", agregó Gilardoni.
"Las crecidas y los fuertes vientos desde el oeste que señalaron nuestros científicos son parte de la situación. Esto generó un fuerte ingreso de agua dulce al mar, lo que trajo una fuerte cantidad de peces que, una vez que el agua vuelve a hacerse salada, van muriéndose", señaló Gilardoni, que también comentó que los niveles de salinidad en las aguas subieron en los últimos días. "Tenemos niveles de salinidad de cero en las aguas montevideanas y de 23 en la zona de Punta del Este", explicó.
El jerarca agregó además que este cambio en las aguas provocó eventos atípicos y particulares en puntos como la península esteña, donde fue pescado un ejemplar de dorado, algo que no había sucedido allí en años, según explicó.
Este aumento de caudal de los ríos y la posterior aparición de peces muertos es algo que sucede "todos los años", según comentó el director de la Dinara. "Este año es más notorio porque su magnitud es más importante. A partir de 2009 había muchísimos más ejemplares juveniles con capacidades para sobrevivir bien. Esto también sucedió en ríos como el Paraná.
Marea Roja. En Maldonado se mantiene la advertencia por la marea roja presente en esa parte de la franja costera, lo que inhabilita el consumo de moluscos bivalvos. El Ministerio de Salud Pública advirtió el viernes de la situación, que puede generar descomposturas en las personas que los consuman.
"La persistencia de las mareas rojas depende mucho del clima, de las corrientes de agua y de su temperatura.
Preferimos no decir cuánto puede extenderse la marea roja porque no puede saberse con exactitud. Una vez que pase, avisaremos y levantaremos la advertencia", comentó Gilardoni, quien recordó que las toxinas que presentan estos peces no desaparecen cuando son cocinados.