Se desplomó el dormitorio; inquilinos preparan demanda

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Las imágenes son elocuentes: el colchón y los muebles del apartamento 10 del edificio de Campbell 1518, en Parque Battle, cayeron a la obra de ampliación del Sanatorio Americano tras desplomarse el piso.

La obra, colindante con el edificio perjudicado y que comenzó hace dos meses según los inquilinos, está a cargo de la empresa Teyma, que no quiso brindar declaraciones a EL PAÍS digital.

"Tres ingenieros de Teyma me dijeron, adentro de mi casa, que mi vivienda no corría riesgo de derrumbe. Me dijeron que era una locura mía y que durmiera tranquilo en esa cama, que (ahora) está ahí abajo, en la obra, con todos mis muebles y mis cosas", dijo a EL PAÍS digital Andrés, el inquilino del apartamento 10.

Ayer, el edificio fue desalojado tras derrumbarse los cimientos de dicha vivienda, provocada por la obra, y las 14 familias que allí habitaban fueron derivadas a distintos hoteles porque había riesgo en otros apartamentos. Es que paredes y techos de los mismos sufrieron fisuras y se les cayó revoque. Incluso, un vecino comentó a El País que el techo de su apartamento tenía una canaleta, de pared a pared, de unos cuatro centímetros de ancho.

La empresa Teyma se limitó a prometer que en dos meses serían reparados los problemas edilicios ocasionados, según dijeron a El País varios vecinos.

Ante la anómala situación que despertó ayer a la 7 de la mañana, de apuro, a los inquilinos, la empresa le dio US$ 500 dólares a cada uno para alojarlos en distintos hoteles, dijo a EL PAÍS digital Ariel Quiroga, del apartamento 14, que fue alojado en el NH Columbia, junto a las familias del 10, 12 y 13.

Quiroga aseguró que el martes se reunirán con un abogado para presentar una demanda contra la empresa que realizó la obra y no hizo las previsiones para evitar los problemas edilicios de las viviendas linderas.

Los vecinos permanecerán "unos días" en los hoteles. Aún no está definido cuándo volverán a sus casas los que podrán hacerlo. Aunque, según Quiroga, "van a tener que declarar finca ruinosa porque ahí no podemos volver".

En ese sentido, Quiroga señaló que "van a pelear" para que la empresa les busque otra ubicación.

PERTENENCIAS. Al edificio le fue asignada una guardia policial. Sin embargo, Lidia De Souza, escribana y madre de Andrés, inquilino del apartamento 10, dijo a EL PAÍS digital que estuvo en el lugar hoy de mañana, a raíz del nuevo derrumbe, y no vio a ningún 222.

Por su parte, Andrés indicó que hasta el momento no les permiten el acceso al edificio, por lo que sus pertenencias quedaron dentro de los apartamentos. "No nos dejaron sacar nada. No tengo ni mi computadora, ni mi Cédula de Identidad, ni ropa. Lo único que tengo es lo que tenía puesto ayer", contó.

DEMANDA. De Souza afirmó ya iniciaron las acciones legales para recurrir a la Justicia. "Por ahora empezamos a tomar acciones legales civiles. Si amerita una acción penal, también se hará. Está en manos del abogado", señaló.

Por su parte, el arquitecto Pierre Nogara, que asesora a los habitantes del edificio, dijo a EL PAÍS digital que hace una semana, cuando tomó conocimiento de la situación, a pedido de los inquilinos, notó que "se estaban haciendo determinados trabajos y procedimientos que preocupaban".

"Cuando entré a las habitaciones vi fisuras que eran peligrosas, con riesgo de derrumbe. Ahí llamé a los Bomberos; ellos coincidieron conmigo y llamaron a un técnico de la Intendencia", relató Nogara.

El arquitecto dejó el caso en manos de la comuna, pero encontró una respuesta que no esperaba: "A las dos horas el técnico de la Intendencia me llama para decirme que de momento no existía riesgo estructural. Además, intimaba a los propietarios a que hicieran un peritaje en 72 horas y que responsabilizaran a un profesional de la seguridad estructural".

Nogara prosiguió el relato del diálogo con el técnico de la Intendencia, de quien no recordó el nombre, y contó que también les pidió que realicen un plan de obras "para arreglar" el problema "desde adentro" de los apartamentos. "Yo le dije que eso era una locura, porque el problema viene de afuera", señaló. "Ahí nosotros le hicimos una notificación a la Intendencia para que cese la obra porque estaban ocurriendo cosas totalmente atípicas y de riesgo", indicó Nogara. Pero "no cesaron la obra", agregó.

El director de Espacios Públicos y Edificaciones de la Intendencia de Montevideo, Daniel Espósito, dijo a El País que las explicaciones del derrumbe las tiene que dar la empresa Teyma, que es "quien está haciendo el trabajo". Espósito aseveró, además, que "no tenía denuncias" de vecinos y que "no estaba en conocimiento" que funcionarios municipales hubieran hecho una inspección la semana pasada.

"La Intendencia no tiene nada que ver en esto. No deslindemos responsabilidades. Hay una empresa privada que tiene que responder. Yo no voy a hacer declaraciones", sentenció.

Ante esto, Andrés, que vivía en el apartamento 10 con su pareja y que es estudiante de Arquitectura, aseguró que tiene en su poder la orden se servicio que el técnico de la Intendencia redactó dentro de su vivienda solicitando el plan de obras en menos de 72 horas. Esto fue la semana pasada. "¿Cómo puede ser que un jerarca de la Intendencia desconozca que yo tengo una orden de servicio?", cuestionó Andrés.

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