"Está complicado", dijo el dirigente sindical Richard Read a EL PAÍS digital al ser consultado sobre el conflicto en el sector de la bebida.
Read explicó que existe una diferencia entre trabajadores y empresarios sobre determinados puntos que fueron incluidos en el nuevo convenio salarial que firmará el sector.
El dirigente sindical señaló que lo acordado en términos generales es por demás positivo y destacó lo bueno del acuerdo económico y las mejoras en cuanto al reconocimiento de derechos de los trabajadores. Sin embargo, afirmó que el conflicto surge a raíz de la incorporación al convenio, por parte de los empresarios, de algunos términos de control sindical.
En el borrador de convenio presentado por el centro de fabricantes de bebidas sin alcohol y cervezas, que tendría una vigencia de dos años, se plantea una cláusula de paz, según la cual los trabajadores no pueden realizar ningún tipo de reclamo por mejoras salariales o laborales hasta que caduque el acuerdo.
Read afirmó que este punto "es inaceptable" para el sindicato e incluso sostuvo que podría tratarse de una especie de "plan piloto" para intentar controlar los reclamos de los trabajadores.
Sobre las 10 de la mañana de hoy, el sindicato de la bebida presentó ante los empresarios el texto que los trabajadores estarían dispuestos a firmar. El sindicato solicitó recibir una respuesta desde la empresa antes del mediodía del viernes, momento en que se realizará la asamblea nacional.
En caso de no recibir respuesta, el sindicato planea ocupar las plantas, aunque no definió cuáles. De todos modos, el viernes se efectuará el paro nacional que puede afectar el abastecimiento de bebidas.
El sindicato de la bebida tiene cerca de 5.700 afiliados en todo el país. Los trabajadores esperan que para la asamblea –que refiere sólo a la rama "aguas, cervezas y refrescos"- lleguen unos 1500 socios desde el interior y unos 200 desde Montevideo.