Sus viejos amigos de Juan Lacaze lo recordaron ayer

José Carbajal. El domingo decidió cantar "La muerte" por última vez, y lo anunció a su público en Libertad. Dahd Sfeir habló con él el miércoles y juntos recibieron a un grupo de amigos españoles | Anécdotas, música y escenarios los unieron siempre

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JUAN LACAZE | PEDRO RAMÓN CLAVIJO

Para su presentación del domingo pasado en Libertad, José Carbajal había decidido cantar, por última vez, su canción La Muerte. "No la canto más porque me duele el pelo y el alma", dijo al público, aunque la gente se lo pidió de pie.

La cantó a pedido del público y de su amiga de la infancia, Sofía Franchetti, una lacacina que lo seguía a todos lados. "Es la última vez que la canto" dijo después. Y terminó.

Con ternura y tristeza, en su casa de Calle Guyunusa en Juan Lacaze, Sofía contó a El País, detalles de la última vez que vio a su amigo. "Fue el domingo en Libertad" dijo, no sin antes reconocer su tristeza "porque lo reté en público", aunque después José la invitó a cenar junto a la familia que la acompañó.

Chirimino es el único sobreviviente de los grandes mencionados en la famosa canción A mi gente. Rodeado por su hermana en el Barrio Isla Mala, el reconocido murguista, que ya tiene 67 años, evocó la figura de quien fuera amigo desde niño. "Él iba a Don Bosco y yo a la escuela pública, pero siempre nos veíamos en todos lados", señaló. La amistad continuó cuando el reconocido cantante era jovencito y recorría los ranchos de los barrios que tanto recuerda en sus canciones. "Hicimos una gran amistad, yo sacaba murgas y él admiraba mis murgas. Por eso, me nombra en su candombe.

Chirimino recordó que él "trabajó dos meses en la fábrica y dijo que no servía para andar engrasado". Entonces salió y hacía canciones, recorría barrios, guitarreaba. "Siempre fue un poeta", cuenta haciendo hincapié en las charlas, las tortas fritas y las horas de canciones, como los muchachos de la época. "Ahí arrancó. Cuando hizo Chiquillada empezó a ser famoso".

José debutó en 1966, y de a poco fue formando su personalidad. En 1969 editó su primer LP con A mi gente, y comenzó su carrera. Carbajal le mandó una carta desde Montevideo con la letra del candombe A mi gente. "La leí y como no sabía la música, la guardé y no la canté en mi murga". Al año siguiente su amigo le preguntó si no le había gustado, a lo que Chirimino respondió, "me gustó sí, pero yo qué sé si era un candombe, yo vi solo la letra". Se trataba nada menos que un verdadero himno que recorre el mundo y ahora es conocido por todos.

Chirimino recuerda que ya los amigos no están, esa barra se fue, el recuerdo de la pobreza, y aquel tiempo, "que tenía su valor y su riqueza para todos nosotros. No teníamos nada y haber triunfado él, es un orgullo grande para Juan Lacaze y para mí como amigo, imaginate", terminó diciendo con gran sencillez. Otro amigo, Luis Viera, recordó a José como la persona que, junto a otros jóvenes de aquel tiempo hicieron la campaña del libro y fundaron el Liceo Nocturno. "Ese era José, verdaderamente un gran amigo, solidario, sincero, siempre igual".

Un ídolo y su pago natal

Sofía Franchetti era una referente de Carbajal en su pueblo, donde nunca más volvió a dormir luego de que falleciera su mamá. Ya había sido invitada por él para festejar su cumpleaños 67 en Villa Argentina. "Venite vos con José, y yo te festejo aquí", dijo Sofía, recordando cuando cumplió sus 66 rodeado de amigos en su pueblo. Juan Lacaze permanecía en silencio, casi como que todos andaban con la tristeza a cuestas. Es que José Carbajal, era el verdadero ídolo, ese que todos quieren y recuerdan siempre. "A pesar de su fama, siempre recordó a su pueblo, a sus amigos" expresó.

Dahd Sfeir recordó sus largos años de amistad

Aproximadamente quince días atrás, El Sabalero alquiló un auto. Él no tenía vehículo, pero quería agasajar a un grupo de invitados de España que, años antes, lo habían recibido en la ciudad española de Elche. Él se había presentado allí, igual que Dahd Sfeir, numerosas veces y por ello ambos dedicaron un buen tiempo a pasear a sus amigos comunes por su país.

Todo había comenzado con un espectáculo de su vieja amiga Sfeir, titulado A pura locura, en el que se cruzaban cuentos de Juceca con canciones de Zitarrosa y del Sabalero. A partir de las giras españolas de ese show, Carbajal comenzó a presentarse en España. "José tocaba los temas más hondos del ser humano. Y él era un ser humano impresionante, fuera de lo común, porque tenía una sabiduría de la vida, le cantaba a lo cotidiano a lo más querido", recordó la actriz, quien se cruzó con él en varios países.

El espectáculo de Sfeir incluía las canciones Los amigos y A mi gente, y no era casualidad. "Me estás robando los amigos de España", le decía ella en broma cuando él le contaba de sus recitales en el país del que décadas antes había sido echado. En algunos de esos recitales, los propios técnicos que trabajaban con el uruguayo colocaban un teléfono celular cerca de los parlantes para que Sfeir pudiera escucharlo a la distancia. Menuda muestra de amistad.

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