Colombia mata al jefe militar de FARC

Golpe a la guerrilla. Fuerzas colombianas mataron en un bombardeo al "Mono Jojoy", segundo al mando de las FARC Santos dice que los revolucionarios sufrieron el peor revés de su historia | Mono Jojoy, de 57 años, era un líder sanguinario

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BOGOTÁ | EL TIEMPO / GDA, EL PAÍS DE MADRID Y AP

"Es el golpe más grande que se le da a las FARC en toda su historia", aseguró el presidente colombiano Juan Manuel Santos al referirse a la muerte del jefe militar de la guerrilla, alias "Mono Jojoy", en un operativo de las fuerzas de seguridad.

"Sodoma". Así bautizaron las Fuerzas Armadas la operación en la que murió Jorge Briceño, el Mono Jojoy, el jefe militar y hombre duro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el que daba las órdenes sobre las más sanguinarias operaciones armadas de esta guerrilla de origen comunista. Los militares la bautizaron así porque, según dijeron, iban a atacar al "corazón de la maldad en Colombia".

Al confirmarse la noticia el jueves, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, no dudo en afirmar que el Mono Jojoy "simbolizaba el terror y la violencia". Treinta aviones y 27 helicópteros participaron en la acción militar que se inició el lunes pasado, cuando Santos le dio el visto bueno antes de viajar a Nueva York para participar en la Asamblea de ONU.

En el bombardeo se usaron bombas de precisión, que según el ex presidente colombiano Andrés Pastrana han sido claves en los últimos éxitos militares contra la guerrilla. La operación contra las FARC se desarrolló cerca del caserío La Julia, departamento de Meta, a unos 190 kilómetros al sur de Bogotá, en una zona históricamente controlada por la guerrilla que ha servido de refugio al Mono Jojoy durante años.

El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, precisó que era un campamento de más de 300 metros de longitud, con un búnker construido en concreto, con túneles y áreas de escape dispuestas estratégicamente y afirmó que para ubicar el objetivo "hubo colaboración de miembros de FARC". Cinco militares murieron en el ataque.

El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), general Julio González, dijo que "se lanzaron más de 50 bombas... (y) participaron en tierra más de 2.000 hombres``. Agregó que se está estudiando si se les entrega una millonaria recompensa a los guerrilleros que guiaron a la fuerza pública hasta el sitio donde se encontraba el Mono Jojoy. Se ofrecía por él una recompensa de 5 millones de dólares.

Los combates entre las fuerzas de seguridad colombiana y la guerrilla continuaban ayer, mientras expertos militares y policiales intentaban identificar una veintena de miembros de las FARC entre las víctimas del bombardeo. Entre los muertos se sospecha que pueden encontrase Edison Romaña, un lugarteniente del Mono Jojoy; Carlos Antonio Lozada, uno de los cerebros urbanos de esta guerrilla, y Tanja Nijmeijer, una joven holandesa que se unió a las filas de las FARC en 2002.

El ataque no fue una acción improvisada: fue el resultado de un trabajo minucioso de inteligencia de la policía y todas las fuerzas militares. "Esta es la operación bienvenida a las FARC", dijo el presidente Santos. Y calificó de "histórico" el hecho. "Es como si aquí en Nueva York le dijeran a los neoyorquinos que cayó Osama bin Laden ... (Jojoy) llevaba 35 años generando terror entre los colombianos", explicó.

Pero dejó claro: "No podemos ser triunfalistas". Las FARC, coinciden analistas, tienen gran capacidad de reacomodo. Lo han hecho antes, como cuando murió su legendario comandante Manuel Marulanda, Tirofijo, o cuando murió Rául Reyes, el segundo en la línea de mando y encargado de las relaciones internacionales.

El Mono Jojoy fue, durante años objetivo prioritario de las fuerzas militares y su muerte o captura, lo sabían todos, sería el golpe más duro, el más desmoralizante, para las FARC. Desde comienzos de este año se había estrechado el cerco contra este hombre cuyo nombre verdadero era Víctor Julio Suárez. "Al Mono Jojoy le ha tocado correr mucho", dijo el ex comandante de la fuerzas militares el general Fredy Padilla hace pocos meses. Y le pidió al jefe guerrillero que se rindiera. "No, muchas gracias general", fue la respuesta. "No vamos a desistir después de más de 40 años de lucha ni a aceptar una falsa paz."

La noticia de su muerte, según analistas, genera una esperanza. Debilitada la estructura militar de esta organización se debería avanzar a una solución final, un diálogo. Que sus comandantes entiendan que llegó la hora de sentarse a la mesa.

El Gobierno invitó ayer a Alfonso Cano, máximo comandante, y a su tropa a desmovilizarse y a entregarse. "Les respetaremos la vida, la dignidad , un trato humano y digno como corresponde", les dijo el ministro de Defensa Rodrigo Rivera. "Las FARC se están desmoronando por dentro", aseguró.

Joaquín Gómez, comandante del frente sur y estratega militar, podría ser el reemplazo del Mono Jojoy. Pero el gran tema, como ocurre cuando se dan estos golpes, es que la guerrilla tome represalias. Los más angustiados son los familiares de los rehenes canjeables, 20, entre soldados y policías.

Principales golpes a la guerrilla

El 1º de marzo de 2008 muere Raúl Reyes, número dos de las FARC, en un bombardeo a su campamento ubicado en Ecuador, muy cerca de la frontera con Colombia. En ese ataque fallecieron 25 personas en total.

El 8 de marzo de 2008 es asesinado Iván Ríos, integrante del secretariado de las FARC. Fue traicionado por su escolta para cobrar la recompensa de 2,6 millones de dólares ofrecida por el gobierno colombiano.

El 26 de marzo de 2008 muere por causas naturales Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", fundador de las FARC y líder histórico de la guerrilla.

El 2 de julio de 2008 el Ejército rescata a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, la rehén más valiosa" de las FARC, en la Operación Jaque, en la cual fueron liberados también tres estadounidenses y once militares y policías.

Ayer, 23 de septiembre de 2010, matan a Mono Jojoy, jefe militar de las FARC.

Estratégica y mítica figura de la guerrilla

"Lo único que tengo para contarle, es que mi vida son las FARC, tengo 46 años y calculé que me mataban antes de los 42, así que estoy viviendo de más, de aquí pa`lante todo es ganancia", afirmó el "Mono Jojoy" o "Jorge Briceño Suárez", el temido hombre de las FARC, allá por 1999.

Describir a "Jojoy", es describir a las FARC. Era un campesino, inteligente, disciplinado, alegre, familiar, amable, terco, desconfiado, derrochador, descarado, arrogante, secuestrador, asesino, inhumano, enviciado con la guerra y estafador de la paz.

Según testimonios de ex guerrilleros, y de conocedores de su carácter, "Jojoy" era un guerrillero que estaba jugado con las FARC hasta la muerte. Su peso dentro de la guerrilla está ligado a su carisma entre la tropa, a su larga trayectoria y a su relación única con "Manuel Marulanda". Fue su guardia y su más cercano subalterno desde que lo conoció a los 12 años, un día en que lo mandaron a guiar "camaradas". Eran los "jefes" que iban rumbo a la segunda conferencia en la que se fundarían las FARC "Jorge es como un hijo", le oyó decir Camilo Gómez, ex comisionado de paz, al viejo guerrillero.

"Jojoy" contaba que después de servir de guía, llevar correos y espiar al enemigo, a los quince años le dieron la entrada a la guerrilla, y aclara que hizo el curso militar sólo porque era requisito para obtener el "título de miliciano", porque lo demás, "lo venía aprendiendo desde antes de nacer". Hijo de un guerrillero, criado en un pueblo comunista, el monte era una extensión de su cuerpo. No se tropezaba, no se ensuciaba, no le picaban los bichos, casi ni sudaba.

Sobre él la historia dirá que fue uno de los peores y más sanguinarios terroristas que tuvieron las FARC, que era un narcotraficante y un secuestrador despiadado. Monte adentro dirán que además del estratega militar que llevó a las FARC a desafiar seriamente al Estado, fue un comandante cálido, preocupado por sus hombres.

Las dos versiones no son contradictorias, sino ciertas. Y compartirán un final común: "Jojoy" nunca tuvo otro destino. Él lo dijo: su vida fueron las FARC, y también su muerte. EL TIEMPO / GDA

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