WASHINGTON | Los asesores del ex presidente George W. Bush quisieron derrocar a Sadam Hussein apenas llegados a la Casa Blanca y buscaron justificar una guerra con Irak tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, según documentos oficiales divulgados ayer.
"Si el régimen de Sadam fuera derrocado, tendríamos una mejor posición en la región y en otros lados", puede leerse en un memorando de julio de 2001, dos meses antes de los atentados usados como coartada para la invasión de Irak en 2003.
Las palabras, escritas por el entonces secretario de Defensa Donald Rumsfeld y dirigidas a Condoleezza Rice, son parte de documentos divulgados por EE.UU. a raíz de un pedido fundamentado en el acta de libertad de información.
Según notas de una reunión que tuvo lugar horas después de los atentados de septiembre, Rumsfeld habló de atacar a Irak y a Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda y pidió a un abogado del Pentágono su "apoyo" para mostrar un supuesto nexo entre el régimen iraquí y el jefe terrorista. Más adelante, EE.UU. reconoció que Irak no tuvo nada que ver con el 11-S, pero esto no detuvo el ataque.
En otro documento Rumsfeld enumera posibles disparadores que Bush podía usar para iniciar una guerra, como conflictos con las inspecciones de ONU al arsenal iraquí. AFP