Muerte de un palestino en manos de colonos desata violencia en Israel

Medio Oriente. Los incidentes dificultan el proceso de paz en la región

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JERUSALÉN | AFP, ANSA Y AP

La muerte de un palestino por parte de un vigilante de colonos israelíes provocó enfrentamientos que dejaron más de 20 heridos, en un momento especialmente delicado del diálogo de paz en Medio Oriente.

Ayer de madrugada un vigilante privado israelí mató a balazos a Samir Serhan, un palestino de 32 años, en Silwan. "Nos despertaron ruidos de disparos alrededor de las cuatro de la mañana y cuando bajamos encontramos que el cadáver de Samir yacía en la escalera", relató el primo de la víctima.

El vocero de la policía de Israel Micky Rosenfeld comentó que "un vigilante encargado de proteger a los residentes judíos del barrio disparó con su pistola después de haber sido apedreado en su coche". Indicó que el fallecido tenía antecedentes delictivos, aunque los residentes consideraron improbable que Serhan, padre de cinco hijos chicos, hubiese participado en los hechos de violencia.

En Silwan viven unas 70 familias judías ultranacionalistas entre 50.000 residentes palestinos. Guardias privados de seguridad contratados por el Estado hebreo los protegen.

Después de la muerte de Serhan estallaron disturbios en todo Silwan y hasta la Ciudad Vieja amurallada. La policía israelí entró en la Explanada de las Mezquitas, después de que palestinos comenzaran a tirar piedras, según declararon los oficiales. Esta explanada es el tercer lugar santo del islam y se encuentra junto al Muro de los Lamentos, sitio más sagrado del judaísmo.

El enojo y el dolor de los palestinos no se aplacaron y durante horas decenas de manifestantes se enfrentaron a la policía, que disparaba balas de caucho. Un israelí de 35 años resultó herido con un cuchillo, además de otros 6 lesionados. En cuanto a los palestinos heridos, se desconoce la cifra pero se informó que son varios.

Los incidentes terminaron al caer la noche y, según la radio militar, la policía arrestó a ocho palestinos.

La violencia fue una ilustración de lo delicada e inflamable que puede ser la situación en Jerusalén oriental. Tanto israelíes como palestinos reclaman el sector, que alberga sitios sagrados para judíos, musulmanes y cristianos, y con frecuencia esas fricciones se han intensificado en cruentos choques.

Tras los incidentes de ayer la Autoridad Nacional Palestina declaró que "las medidas destructivas de las autoridades de ocupación minan los esfuerzos por construir la paz". Y afirmó que "seguir instalando colonos fuertemente armados en medio de barrios palestinos conlleva provocaciones y violencia diarias contra palestinos desarmados y sin defensa". Asociaciones por los derechos civiles en Israel aseguran, en este sentido, que los guardias privados en Silwan recurren a menudo a la violencia y amenazan a los habitantes árabes, mientras la policía no interviene.

Para el movimiento islamista Hamás, que se opone a las actuales conversaciones directas israelí-palestinas, la muerte del padre de 5 hijos "revela las intenciones dañinas del gobierno de ocupación, que usa las negociaciones para encubrir mejor sus crímenes".

Este domingo cesa el plazo que Israel había fijado para el fin del avance de la colonización judía en Cisjordania y los palestinos le exigen que extienda esa moratoria como condición para el diálogo de paz.

El líder Mahmoud Abbas declaró en un discurso a líderes judíos estadounidenses que le resulta "muy difícil reanudar las conversaciones si el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declara que continuará su actividad en Cisjordania y Jerusalén".

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