Masacre en México devela abusos sistemáticos a migrantes ilegales

Drama. Narcos controlan rutas a EE.UU. y secuestran a indocumentados

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MÉXICO | EL PAÍS DE MADRID,

AP Y AFP

Mientras intentan identificar a las 72 víctimas de la mayor masacre atribuida al narcotráfico en México, varios gobiernos condenaron el hecho y organismos internacionales reclamaron medidas para poner fin a la violencia contra los migrantes.

El hecho no se parece a los siete cuerpos encontrados la semana pasada en Hidalgo o a los 55 hallados en mayo en la turística Taxco. Al fin y al cabo, en México saber que de repente aparecen decenas de muertos no es noticia. Pero que sean extranjeros cambia mucho las cosas. De confirmarse que el caso constituyó un secuestro masivo a manos de Los Zetas, la masacre de 72 personas en Tamaulipas sería el caso más extremo conocido hasta ahora y la matanza más sangrienta de la lucha contra las drogas en México.

El sembradío de cadáveres aún sin enterrar (58 hombres y 14 mujeres) fue hallado gracias al testimonio del único sobreviviente de la matanza, que, herido, logró huir y llegar hasta un control militar. Luis Freddy Lala Pomadilla, de origen ecuatoriano, contó que los fallecidos no eran narcos, sino emigrantes sudamericanos y centroamericanos que buscaban llegar a EE.UU. Dijo que los delincuentes se identificaron como miembros de la organización criminal de Los Zetas, que trataron de extorsionarlos, y que al negarse fueron acribillados. A él lo dieron por muerto, por lo que pudo huir.

MIGRANTES. En realidad, lo que contó el sobreviviente no es nada nuevo. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los grupos criminales secuestraron a 9.758 migrantes de septiembre de 2008 a febrero de 2009. La cifra extraoficial, es decir, incluyendo casos no detectados, podría llegar a 20.000 para el mismo periodo.

"Lo que queda claro es que en México hay una criminalización de los migrantes: son un botín para la delincuencia organizada", explicó Mario Santiago, director de investigación de Fundación I(dh)eas. "Todos los días hay secuestros de migrantes que pasan en los trenes que van al Norte, se les extorsiona, y a los que no pueden pagar por su liberación se les mata. A las mujeres se les hace trabajar con los secuestradores o se les prostituye. Y la cuota varía, sobre todo cuando tienen familiares en Estados Unidos".

Santiago explica que los narcos tienen casas de seguridad en Chiapas, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, donde retienen a los migrantes que secuestran. "Pero lo peor es que no hay persecución ni investigación de muchos de estos casos", dice.

Araceli Romero, subdirectora del Comité del Migrante Retornado de Honduras indicó que, pese a las dificultades que se encuentran en el camino, la migración hacia EE.UU. es incontenible. "Las bandas organizadas y los `coyotes` los secuestran, violan a las mujeres, las prostituyen; cobran rescate a familiares, sufren toda clase de vejámenes", lamentó Romero.

Los Zetas es una poderosa banda cuyos tentáculos se extienden por varios países y fue creada por ex militares que en los años noventa se unieron al cartel del Golfo, con el que ahora libran una disputa a muerte. "Controlan varias rutas que les permiten moverse desde Guatemala hasta la frontera con EE.UU., atravesando el territorio mexicano a veces en complicidad con policías locales", explica Raúl Benítez, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La banda fue conformada a partir de un grupo de miembros de las fuerzas especiales del Ejército mexicano, a los que el entonces teniente Arturo Guzmán (alias Z-1) fue reclutando para conformar los anillos de seguridad del capo del cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, que ahora está preso.

"A los migrantes los secuestran para pedir rescate a sus familiares en Estados Unidos o, en los casos de los más pobres, para utilizarlos como `mulas` (correos) para llevar cocaína" a Estados Unidos, señala Benítez.

El control que ejercen estas bandas de narcotraficantes en las rutas mexicanas y el incremento de seguridad en la frontera ha llevado a que cada vez más personas intenten ingresar a EE.UU. a través de rutas marítimas. Prueba de esto es que la captura de indocumentados en el mar ha ido en constante aumento en los últimos tres años: las autoridades detuvieron a 753 presuntos indocumentados que trataban de ingresar al país en las costas del Sur de California y en el mar entre octubre y agosto, comparado con los 400 del año previo y los 230 de los 12 meses anteriores.

Los coyotes marinos usan viejas embarcaciones de madera, de un solo motor, conocidas como "pangas", no muy anchas y de unos ocho metros de largo. Si se encuentran en aguas territoriales estadounidenses, casi infaliblemente están contrabandeando personas o drogas.

REACCIONES. La presidencia de México ha solicitado la asistencia consular de El Salvador, Honduras, Ecuador y Brasil -de donde se supone que proceden las víctimas- para la identificación de las víctimas.

Funcionarios de gobiernos, el Parlamento y la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), así como EE.UU. y el presidente mexicano, han condenado la "espantosa" masacre de 72 migrantes del istmo y de otras nacionalidades.

Amnistía Internacional en tanto expresó su "grave preocupación" por la masacre y urgió a las autoridades mexicanas a tomar medidas para poner fin a la "violencia sistemática" contra los inmigrantes ilegales. La organización señala que esta matanza demuestra "la aparente incapacidad de las autoridades federales y estatales para reducir los ataques contra los migrantes".

Las cifras

753 Los migrantes atrapados al ingresar a EE.UU. por mar, entre octubre y agosto del 2009. En 2008 fueron 400 en todo el año.

40 Los miembros de las fuerzas especiales del Ejército mexicano que formaron en principio Los Zetas, unidos al cartel del Golfo.

"Ayude a que mi marido regrese"

MÉXICO | Al cumplir los 18 años el dinero ya no le alcanzó para mantener a sus ocho hermanos, a su mujer embarazada de cuatro meses, a la abuela, a sus dos sobrinas, a sus padres endeudados en EE.UU. "No pudiendo más mantener pensaba ir allá (EE.UU.) para ganar un poco más plata, para mandar plata y mantener a ellos, a sus hermanos chicos que están en la escuela", cuenta María Angélica, esposa de Luis Freddy Lala Pomavilla, único sobreviviente de la matanza de 72 inmigrantes en Tamaulipas.

En entrevista desde Cuenca, Ecuador, María Angélica cuenta casi contenta que tiene cuatro meses de embarazo del hijo de Freddy. "Llegó hasta Honduras en avión creo, no sé, llamó desde Guatemala, diciendo que si estoy bien, si no estoy preocupada, yo dije sí estoy bien, le pregunté si estaba comiendo, él dijo que sí, luego llorando dijo me arrepiento por haber venido, ha sido un feísimo camino". Esa fue la última vez que la llamó, una semana antes de cumplir dos meses de su partida. EL PAÍS DE MADRID

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