Lo secuestraron a las 19.00 de un jueves en 18 de Julio

El jueves 29 de julio un nuevo caso de secuestro exprés despertó la alarma pública, más allá que desde filas policiales si intentó por todos los medios que el episodio no trascendiera. La víctima fue un joven de 26 años, quien se disponía a recoger a su mujer de una reunión a la altura de 18 de Julio y Juan Paullier, en horas de la noche.

Estacionado en doble fila, dos hombres armados le golpean el vidrio de su Chevrolet Celta y lo obligan a abrir la puerta. Tras maniatarlo, rápidamente lo colocan en el asiento trasero y pusieron en marcha el vehículo.

Sobre el trayecto y tras recibir varios agravios, los delincuentes recogieron a tres compañeros, quienes comenzaron a preguntarle a la víctima por las claves de sus tarjetas de crédito y cuentas bancarias, al tiempo que le revisaban la billetera en procura de dinero, según un correo electrónico enviado por allegados a la víctima, redactado con el fin de que la población extreme las medidas de seguridad en su coche.

Luego de ser insultado, los delincuentes obligan a la víctima a descender del coche y lo introducen en una propiedad, quedándose en custodia de sólo uno de los secuestradores. Dos horas más tarde regresaron los otros integrantes de la banda y comenzaron a repartirse dinero que aparentemente habían robado de las cuentas bancarias de la víctima.

Aún atado de pies y manos, vuelven a subirlo al coche, pero en esta ocasión en la valija del Celta. Tras conducir a alta velocidad, el secuestrado oyó alrededor de ocho disparos de arma de fuego y luego un prolongado silencio. Sospechó que los delincuentes se habían fugado, abandonado el auto y al padecer asfixia comenzó a pegarle a la tapa de la valija para poder respirar.

Una vez afuera, la víctima percibió que se encontraba en un barrio marginal, lindero al Marconi. Según supo El País, el auto estaba en la calle Carlos Nery, en jurisdicción de la Seccional 16ª.

Sobre las 2 de la mañana, el secuestrado comenzó a gritar pidiendo ayuda. Un vecino se acercó y junto con él realizaron la denuncia a la Policía y llamaron a la esposa de la víctima para que lo vaya a buscar con algún conocido.

Finalmente, la víctima fue socorrida por su familia en el barrio marginal, mientras era custodiado por personal de Policía Técnica. La víctima aconsejó dejar una suma de dinero en la billetera con el fin de que los delincuentes logren su cometido y liberen a la persona, según reza el correo.

Cuando El País consultó los detalles de este episodio, el sábado pasado, fuentes policiales habían indicado que la denuncia era "dudosa".

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