ANDRÉS OYHENARD
En el Interior cuesta cada vez más conseguir un inmueble de entre US$ 20.000 y US$ 70.000, que son las operaciones más frecuentes. Una de las razones: el boom agrícola que comenzó en el 2003.
Es que quienes emigran a las ciudades por la venta de sus campos, obtienen más dinero y optan por reinvertir en casas para quedarse con una renta.
El nuevo presidente de la Cámara Inmobiliaria, Gabriel Conde, dijo a El País que desde el año 2003 el mercado inmobiliario comenzó a "cambiar paulatinamente" con la llegada de agricultores argentinos que compraron y arrendaron varios miles de hectáreas.
Según explicó Conde, un productor rural que antes tenía 50 hectáreas vendía su campo por un precio mínimo de US$ 500 la hectárea y un máximo con suerte de US$ 1.500. Así, en promedio, cada vez que se hacía un negocio la persona se quedaba con unos US$ 50.000.
"Con eso se compraba una casita en la ciudad, un autito y se quedaba sin plata", informó.
Sin embargo, esa ecuación fue otra una vez que los precios de la tierras comenzaron a elevarse como consecuencia de la expansión agrícola, liderada por la siembra de soja que en poco tiempo pasó a ser el principal cultivo del país con una superficie que ronda el millón de hectáreas.
Según Conde, hoy el productor que tiene 50 hectáreas tiene un capital de US$ 400.000. Por ese motivo, "en los últimos cinco años no sólo se compró la casa y el auto, sino que con el resto compró otros dos o tres inmuebles para tener una renta", explicó.
Si bien en este último tiempo la operaciones de compraventa de campos se ha enlentecido, los precios de los inmuebles en el Interior siguen "estando altos" apuntalados por la escasez de la oferta, dijo Conde.
Por otro lado, otro factor que también estuvo dinamizando las operaciones inmobiliarias fue la baja del dólar ya que, según el presidente de la Cámara Inmobiliaria, las personas que tenían capacidad de ahorro optaron por comprar casas de entre US$ 30.000 y US$ 50.000 para alquilarlas porque "consideraban que esto era más rentable que guardar el dinero en un banco", acotó.
Por estas razones es que la oferta escasea. A raíz de esto el ritmo de nuevas construcciones en el Interior "crece". En la ciudad de Colonia, por ejemplo, la rambla está casi toda vendida para la edificación de nuevos edificios, contó Conde. En todos los casos se trata de torres que no superan los 15 metros ya que la normativa vigente en ese departamento lo prohíbe. Mientras que en ciudades más pequeñas de entre 5.000 y 7.000 habitantes la construcción de viviendas individuales sigue en ascenso.
El efecto del BHU
Desde el año 2001 el Banco Hipotecario (BHU) dejó de construir viviendas. Para el presidente de la Cámara Inmobiliaria, Gabriel Conde, este fue otro de los factores para que hoy haya escasez de viviendas en muchas ciudades del Interior. A su vez, esto trajo aparejado un reducción de la oferta de casas para alquilar.