Videos darían clave en caso de agenciero secuestrado

Golpe planeado. Delincuentes conocían los movimientos

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PABLO ROSSI

La Policía trabaja en procura de encontrar a los cuatro delincuentes que el lunes secuestraron al dueño de un Abitab, le robaron el local y tomaron de rehén a su madre de 95 años. Todo con una gran violencia y en apenas una hora.

José Rodríguez, de 60 años, aún mira por la ventana de su casa ubicada en Schweitzer y Gregorio Sanabria con un dejo de miedo. Habla de forma ininterrumpida, aunque sus movimientos son lentos y cautelosos, producto de un sinfín de culatazos que recibió en la cabeza el lunes por la noche.

Hace un año y medio regresó de Europa y optó por comprar una subagencia de Abitab ubicada en el Cerro, en el cruce de las calles Grecia y Austria. Es su negocio y como tal invierte varias horas del día para sacarlo adelante. "En poco tiempo, nos hicimos querer por el barrio, los vecinos nos destacan la buena atención que reciben en el local", dijo José a El País, quien todavía no se explica la desgracia que tuvo que vivir él y su madre de 95 años en manos de cuatro violentos delincuentes que lo abordaron en la puerta de su casa, lo subieron a su auto y le robaron el local, mientras su madre quedó como rehén en el hogar.

Al cierre de esta edición, el Departamento de Hurtos y Rapiñas de la Jefatura de Montevideo trabajaba en procura de identificar a los delincuentes que quedaron filmados por la cámara de seguridad perteneciente al local de pagos. Desde Hurtos y Rapiñas indicaron a El País que "las grabaciones no están del todo claras y por consiguiente no se pudo identificar por completo a los asaltantes, así como tampoco sus edades".

"TE MATO DE GUSTO". José cerró su local cerca de las 20 horas "como todos los días", dijo. Se subió a su Volkswagen Gol color celeste claro con dirección a su domicilio, donde vive con su madre de 95 años. "Yo venía pensando en tomar unos mates, comer algo y después descansar", confesó el hombre que ni bien abrió la puerta de su casa fue abordado por cuatro delincuentes que actuaban a cara descubierta. Tras recibir amenazas y algunos culatazos, los ladrones ingresaron a su vivienda de forma violenta y revolvieron todos los roperos y cajones en busca de "un cofre de seguridad". Al no encontrar dinero en la casa, uno de los cuatro malhechores tomó de rehén a la anciana, mientras que los otros tres obligaron a José a subirse al coche y le dijeron: "Nos vamos al Abitab".

Según la víctima, "el trayecto fue un calvario". Su auto era manejado por un menor, él iba sentado en la parte trasera con un delincuente a cada lado apuntándole con sendas armas. "Uno de ellos estaba muy nervioso, ni bien levantaba la cabeza me metía un culatazo. Me dijo que me iba a matar de gusto si en el Abitab tocaba el botón de pánico", relató.

Según Rodríguez, los delincuentes tenían estudiados sus movimientos desde hacía tiempo. En primer lugar porque él nunca les dijo a los delincuentes que tenía un Abitab, no tuvo que indicar la dirección del local y el conductor transitaba calles poco comunes, lo cual le permitió a José deducir que "tenían todo estudiado".

Junto con el dueño ingresó un solo delincuente, dado que era el único menor, según lo que escuchó Rodríguez. Bajo amenazas le exigió abrir la caja fuerte, haciéndose de un monto cercano a los $ 200.000. Mientras aguardaban a que la caja fuerte se abriera, los delincuentes que esperaban afuera en el auto se fueron al sospechar que estaban acorralados, dado que minutos antes gritaron "vámonos que se está poniendo feo".

Con la bolsa de dinero en mano, el delincuente salió abrazado al dueño y comenzó a caminar en busca del auto, pero el coche había desaparecido. "Caminamos alrededor de 12 cuadras hasta que el ladrón paró un taxi y se fue con la plata", dijo José.

A juzgar por los hechos, los dos delincuentes que estaban en el auto volvieron al hogar donde la anciana estaba de rehén, dejaron el auto estacionado y escaparon junto con el tercer delincuente que había quedado en la casa. A su vez, se llevaron las llaves del coche y algunos documentos de José.

Según narró Rodríguez a El País, su madre entendió poco de lo acontecido, al punto tal que increpó al delincuente exigiéndole que se retirara. El ladrón se puso violento y "le metió el revólver en la boca a la mujer mayor", contó su nieto.

El jefe de Policía, Walder Ferreira, declaró a Telenoche que se trató de una "rapiña con privación de libertad, porque no se pidió un rescate".

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