MEF y BCU se alinean en equilibrar cuidado de la inflación y el dólar

Interés. Dejan tasa en 6,25% previendo negociación salarial y presupuestal

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FABIÁN TISCORNIA

El Ministerio de Economía y el Banco Central dejaron ayer en claro que habrá un "equilibrio" entre el objetivo de "estabilidad de precios" y el de la capacidad de competir, sin preferencias entre ambos. Se mantuvo la tasa de referencia en 6,25%.

Más allá de esa decisión del Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central (BCU), los analistas y el mercado esperaban cuáles serían las señales que se enviarían.

El comunicado tras las reuniones del Comité de Coordinación Macroeconómica -órgano integrado por Economía y el Central- y el Copom fue "ambiguo" y una solución "a mitad de camino" entre los objetivos de Economía y el BCU, según los analistas consultados anoche por El País (ver aparte).

Es que, además de mantener el rango objetivo de inflación de 4%-6% para un horizonte de 18 meses, el Comité de Coordinación Macroeconómica dio algunas señales sobre los propósitos que persigue.

"En virtud de la próxima instancia presupuestal y del inicio de las negociaciones en los Consejos de Salarios, (el Comité que integran el BCU y Economía) reafirmó la necesidad de mantener un claro equilibrio entre los objetivos de la estabilidad de precios y de la capacidad competitiva de la economía uruguaya".

Esto busca dar al mercado una señal de que no hay visiones opuestas entre Economía y el Central -con el primero con una preferencia por la competitividad y el segundo por la inflación- sino que ambos buscarán controlar las dos variables en forma equilibrada.

Es decir habrá una mayor discrecionalidad de la política monetaria, lo que para algunos analistas es un enfoque más "heterodoxo" y por lo tanto más flexible. "La señal fue: seguimos (el BCU) mirando la inflación pero al menos estoy parcialmente con los anuncios de Economía", expresó el analista de CPA/Ferrere, Rafael Mantero.

Entre los agentes cambiarios había cierta incertidumbre por lo que entendían eran visiones contrapuestas entre ambos componentes del equipo económico.

Según los operadores, eso quedó de manifiesto luego que el subsecretario de Economía, Pedro Buonomo, dijera a El País hace dos semanas que "nuestros modelos nos indican que el valor `de equilibrio` del dólar se ubicaría entre $ 21 y $ 22 (...) y estamos dispuestos a hacer las acciones necesarias para llevarlo al nivel de equilibrio" y que hace una semana el presidente del BCU, Mario Bergara, dijera a El País que "en términos de política no hay un objetivo de tipo de cambio explícito".

Ante el aparente conflicto de intereses que eso reflejaba, el comunicado de ayer dejó en claro que se procurará no perder competitividad sin descuidar la estabilidad de precios.

Pero a su vez no hubo una mención explícita a que exista un objetivo de tipo de cambio, más allá que las acciones que han llevado adelante Economía y el Central (con compras de divisas del primero y menores emisiones de deuda el segundo) buscaban que el valor del dólar estuviera más alto que los $ 19,149 a los que se operó el 31 de mayo. De hecho ayer, la moneda alcanzó el nivel mencionado como de "equilibrio" (ver nota aparte).

SITUACIÓN. De acuerdo al Comité de Coordinación Macroeconómica, la economía uruguaya retornó "a elevadas tasas de crecimiento" y además sostiene "niveles de desempleo históricamente bajos".

Además "ratificó la continuidad de las estrategias coordinadas en la gestión de deuda pública y en la participación en el mercado cambiario, asegurando el compromiso inequívoco con los equilibrios macroeconómicos básicos".

Por su parte, el Copom -un órgano del BCU que integran directores y técnicos- "enfatizó la necesidad de monitorear las posibles presiones al alza de precios que se derivan del contexto internacional, con la demanda de bienes básicos sostenida por los países emergentes, así como las asociadas a un crecimiento consistente de la demanda doméstica", según el comunicado.

Con esos argumentos mantuvo la tasa de política monetaria en 6,25%, tal como esperaban los analistas y el mercado.

Para Florencia Carriquiry de la consultora Deloitte, ello "sigue significando una política expansiva", lo que se refleja en una liquidez alta (ver aparte).

"Si el BCU estuviera preocupado exclusivamente por la inflación, quizás el movimiento fuera una suba de la tasa", indicó. Eso es lo que han realizado otros países como Brasil, Australia y Nueva Zelanda, agregó.

Según Mantero, la decisión de mantener la tasa "no creo que tenga un impacto en el mercado de cambios en los próximos días".

Gran exceso de liquidez en la plaza

El exceso de liquidez que tienen bancos y AFAP quedó demostrado ayer con las ofertas presentadas en dos licitaciones de Letras de Regulación Monetaria (LRM) que hizo el Banco Central (BCU).

Eso también reflejó que bancos y AFAP optan por no comprar dólares y prefieren canalizar sus pesos en instrumentos en moneda nacional como las LRM, aún a costa de obtener tasas de interés menores a las que tenían.

Ayer el BCU licitó LRM a un año en Unidades Indexadas por 25 millones (US$ 2,4 millones) pero recibió ofertas por casi 10 veces ese monto: 232,5 millones de UI (US$ 22,8 millones). Eso se reflejó en la tasa que pagó el Central: 2,85% (más la inflación), cuando hace una semana atrás tuvo que pagar 4,05% (más la inflación).

Por su parte, en otra licitación de LRM en pesos por $ 90 millones (US$ 4,3 millones) a 82 días recibió ofertas por cuatro veces más, $ 366,4 millones (US$ 17,4 millones). En este caso el BCU pagó una tasa de 6,99% cuando hace una semana por una emisión a un plazo similar abonó 7,84%. Las LRM son un instrumento que el BCU utiliza para retirar pesos del mercado. En 2009, la política de comprar dólares por parte del Central (con lo que inyecta pesos al mercado) le hizo pagar tasas altas por las LRM.

Visiones de analistas

Rafael Mantero: "Enfoque heterodoxo con dos objetivos"

Permite que sigamos en este mundo heterodoxo que vigila la inflación pero también sigue objetivos de competitividad. Desde la teoría, en el largo plazo no es posible controlar las dos variables. En el corto plazo, no va a ser el primer país que aplica este enfoque heterodoxo donde los compromisos son más flexibles".

Pablo Moya: "No podés tener el control de la inflación y el dólar"

(El comunicado) es un poco ambiguo. Me hubiera quedado más conforme si (el BCU) dijera `mi objetivo es controlar la inflación`. No podés tener el control de las dos cosas a la vez (dólar e inflación). Por algún momento lo podés hacer, pero la pregunta de los agentes en algún momento va a ser `¿cuál de las dos?`".

Florencia Carriquiry: "Refleja también preocupación por dólar"

La decisión refleja también una preocupación por el tipo de cambio (además de la inflación). No se hace referencia a que las expectativas de inflación están por encima del objetivo del BCU, y es un elemento de peso para que los trabajadores pidan (aumentos) por encima del 5% de inflación que es el fijado para la negociación".

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