EL PAÍS DE MADRID, ANSA, AP Y AFP
Los sindicatos españoles pidieron ayer un "cambio de gobierno" a raíz de la crisis y varios gremios anunciaron movilizaciones esta semana, mientras la cumbre de Bruselas se congratulaba por las iniciativas anti-déficit tomadas en la UE.
El Mundial de fútbol de Sudáfrica permite suavizar las peores noticias, ha debido pensar el gobierno español, que eligió el miércoles, el día del debut mundialista de su selección para aprobar la polémica reforma laboral en España.
Sin el acuerdo de sindicatos ni empresarios y con el rechazo de los partidos de oposición, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero igual aprobó los cambios que entraron en vigor ayer y con los que busca "mejorar la productividad, dar mayor estabilidad en el empleo y dotar de mayor flexibilidad interna a las empresas".
Las reacciones a la reforma laboral no fueron nada buenas -tampoco fue bueno el resultado del debut mundialista- y los sindicatos ratificaron inmediatamente la convocatoria a una huelga general para el próximo 29 de septiembre.
"El texto reafirma y legitima la huelga general, no sólo no resuelve los problemas sino que los agrava", proclamó Cándido Méndez, líder de la Unión General de Trabajadores.
"Creo que estamos sin dirección política, económica y laboral, y se necesita un cambio importante de gobierno", reclamó ayer el jefe de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, para quien el plan ajuste y la reforma laboral generarán más desocupación y empleos de "bajísima calidad".
Para los trabajadores, el decreto del gobierno establece el abaratamiento y la agilización del despido para atajar la temporalidad excesiva. Por este motivo, Toxo defendió la huelga y afirmó: "el país tiene que tomar conciencia de que en estos momentos tenemos un grave problema: las políticas del gobierno".
En Bruselas, Zapatero, dijo que "respeta" la posición de los sindicatos, aunque pidió "prudencia" y confió que en los grupos políticos fijen "posición o alternativa" en el Congreso sobre la reforma laboral, que se votará el próximo 22 de junio.
España, presionada para reducir un déficit del 11,2% del PIB y con un desempleo del 20%, no es el único país de la UE que enfrenta reclamos.
Grecia también presentó el miércoles el borrador de un decreto presidencial que facilitará a las empresas el despido de trabajadores, al elevar el número de ceses permitidos y autorizar un menor pago de indemnizaciones. Se trata de otro esfuerzo para apuntalar la golpeada economía nacional, ante una crisis de deuda y un índice de desempleo que llegó al 11,6% en marzo.
Los sindicatos reaccionaron indignados a las reformas propuestas, que permitirán que las empresas con más de 150 empleados despidan al 5% de la fuerza de trabajo cada mes, por encima del 2% actual. Las compañías más pequeñas podrían despedir hasta 6 trabajadores.
El principal sindicato del sector privado en Grecia, GSEE, rechazó las reformas, al considerarlas "inaceptables y anticonstitucionales", y advirtió que las impugnará en la corte. "En un momento en que los despidos y el desempleo están al alza, necesitamos medidas para desalentar esto, no para alentarlo", señaló el sindicato.
Los seis principales sindicatos franceses convocaron para el 24 de junio a una jornada de huelga y manifestaciones, esta vez en rechazo de la reforma del sistema jubilatorio a la que califican de "injusta".
El proyecto del presidente Nicolas Sarkozy, que debería ser aprobado en septiembre en el Parlamento, aumenta de 60 a 62 años la edad mínima de la jubilación a partir de 2018 y de 65 a 67 años la edad que permitiría beneficiarse de una pensión completa sin haber cotizado 40 años.
La crisis financiera de 2008 triplicó el déficit del sistema de jubilaciones y pensiones en Francia, elevándolo en 2010 a 32.000 millones de euros. El ejecutivo francés impulsa esta reforma en un contexto de ajuste presupuestario y anunció un recorte de 45.000 millones de euros antes de 2013 para reducir el déficit público al 3% del PIB, cuando ahora es el 8%.
En Alemania, la crisis y la gestión hecha por el ejecutivo de Angela Merkel han hecho tambalear a la coalición de gobierno, muy criticada por los recortes sociales introducidos la semana pasada, así como por el bloqueo de la rebaja fiscal y de otras medidas prometidas en las elecciones.
Defienden solvencia española
Los líderes de la UE buscaron ayer disipar los temores sobre la crisis de la deuda en España, que defendió su solvencia, en una cumbre en Bruselas. Las medidas tomadas por España para hacer frente a su deuda y déficit públicos son "valientes y serán eficaces", declaró el presidente del bloque, Herman Van Rompuy, asegurando que "todos" los países miembros "las apoyan". Los líderes europeos aportaron su apoyo al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, blanco de informaciones de prensa sobre la preparación de un rescate financiero para el país. Madrid aprobó en mayo un plan de austeridad que pretende rebajar el déficit del 11,2% del PIB en 2009 al máximo del 3% autorizado por Bruselas en 2013, un esfuerzo por el que el FMI se dijo "muy impresionado".
Las críticas hacen tambalear a la coalición de Angela Merkel
BERLÍN | Desde que Angela Merkel ganó las elecciones en septiembre de 2009, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), la Unión Socialcristiana (CSU) y el Partido Liberal (FDP) se desmoronan en las encuestas. El 53% de los alemanes desconfía de que el Gobierno aguante hasta 2013.
La rebaja de impuestos, promesa electoral que les dio casi el 15% de los votos, quedó en papel mojado mientras la anunciada reforma de la sanidad no tiene visos de desbloquearse. Y el "esfuerzo excepcional" del Gobierno para aplicar un recorte de 80.000 millones de euros hasta 2014 atrajo las críticas de la oposición y abrió un nuevo foco de discusión en la coalición.
En mayo, democristianos y liberales perdieron las elecciones de Renania del Norte-Westfalia y su mayoría en la cámara alta. Ese mismo mes dimitió el presidente federal, Horst Köhler. Para demos- trar unidad, Merkel y Westerwelle acordaron proponer para el cargo a Christian Wulff. Socialdemócratas y verdes postularon a Joachim Gauck. Una derrota del candidato de Merkel podría terminar con la coalición de gobierno. EL PAÍS DE MADRID