MATÍAS CASTRO
Graciela Alfano se desmayó y su caída salpicó a mucha gente. También se convirtió en el ingrediente que faltaba dentro del gran circo que monta casi a diario, en particular porque, como ya se sabe, el desmayo se debió a que su ex (Matías Alé) se besó con su propia ex (Silvina Escudero) delante de ella. Y, para peor, fue delante de las cámaras de ShowMatch, uno de los programas de mayor convocatoria del Río de la Plata. Así que había que estar a la altura de las circunstancias y hacer algo que opacase el beso supuestamente apasionado.
De hecho, su desmayo y escándalo salpicó hasta tal punto, que varios uruguayos que estaban cerca tuvieron que participar casi (solo "casi") involuntariamente. "Lo que a ella le afectó es un problema personal y esto es un show, y en el show no se mezcla lo personal. Ella habla que está sola y que todo el mundo la ataca, y bueno, uno tiene que mirar a ver qué hace para que todo el mundo la ataque", dijo la uruguaya Andrea Ghidone, que se quedó sin participar por el inconveniente del desmayo en medio de la competencia de baile en la que Alfano es jurado. "Ella se burló de un montón de gente que estuvo horas esperando para poder bailar", agregó en una entrevista con el portal Primicias Ya.
"Hoy me siento muy bien", dijo Alfano un día después de su desmayo.
Las palabras de Andrea Ghidone sonaron en este contexto un poco inocentes. Es que, precisamente, por ser todo parte de un show, algo así es casi predecible. Y lo es más aún si se tiene en cuenta que Alfano, al igual que Alé, son muy buenos a la hora de exagerar emociones ante cámaras, casi hasta el punto de la caricatura. La parte de la farándula que integra Alfano es más o menos una larga caricatura, con rasgos exagerados, gestos llamativos, ropa estrambótica y actitudes que solo funcionan cuando hay una cámara de por medio. La misma clase de cámaras que filmaron a Escudero y Alé besándose, que la mostraron a ella en pleno desmayo y los llevaron ante miles de hogares.