Ideas nuevas y consignas viejas para una reforma

Universidad. Actores sociales debaten sobre Ley Orgánica

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JOSÉ L. AGUIAR

"Burócratas que vienen a calentar los asientos". Así calificó un grupo de "estudiantes combativos" al rector de la Universidad, Rodrigo Arocena, y a un amplio panel de invitados que intercambiaba ideas sobre la reforma de la Ley Orgánica.

El objetivo de la reunión era interiorizar a diferente actores sociales sobre el anteproyecto de reforma que elaboró la propia Universidad, y escuchar aportes e ideas. Pero en medio de un diálogo que no daba motivos para la crispación, irrumpieron en la sala militantes universitarios portando pancartas, repartiendo panfletos y pidiendo la palabra.

Por primera vez, representantes de los partidos políticos, del Congreso de Intendentes, el movimiento sindical y las cámaras empresariales, además del ministro de Educación, Ricardo Ehrlich, habían sido invitados a participar el pasado 4 de mayo en una sesión de la Comisión Social Consultiva junto a docentes, egresados, estudiantes, funcionarios y el Rector, en la Sala Maggiolo de la Universidad.

De las actas de ese encuentro no surgen detalles sobre propuestas concretas; sí, en cambio, exposiciones de todos los panelistas manifestando su satisfacción por estar presentes en ese "ámbito de discusión e intercambio de ideas".

No era este el primer ámbito de discusión e intercambio de ideas, como recordó el rector Arocena al comienzo:

"Nos hemos reunido para tratar un tema similar en setiembre de 2008, veo algunas caras que estuvieron presentes en ese momento", dijo al abrir la sesión.

El ministro Ehrlich, que hizo uso de la palabra a continuación, destacó que "parte de los cambios que se están procesando tienen que ver con la propuesta de localización de Centros en distintos lugares del territorio nacional, de asumir ese desafío de ser la Universidad de toda la República".

ESTRAMÍN. Varios panelistas recogieron el guante de la exposición de Ehrlich sobre el desarrollo universitario en el interior del país; entre otros, el diputado Juan Manuel Garino, del Partido Colorado.

"Rompe los ojos la diferencia que hay entre los jóvenes que vienen del interior, con todo lo que conlleva dejar el pago, con todo lo que conlleva el tema económico y el esfuerzo de encarar algo nuevo y diferente en la capital. Recuerdo a Estramín y su canción que decía que si "tenés que estudiar morís en la capital". En definitiva, el desafío que tiene la clase gobernante, los políticos y toda la sociedad es romper con ese esquema y otorgar más y mejores oportunidades", dijo Garino.

En los 14 discursos que se sucedieron a continuación, hubo varias referencias similares, se prodigaron elogios al espíritu de reforma que anima a la Universidad y las loas habituales a la Autonomía y el Cogobierno consagrados en la Ley de 1958, cuidando mucho de atajar cualquier suspicacia de que la palabra "reforma" pudiera disminuir o eliminar esas conquistas.

El ingeniero agrónomo Fernando García Préchac, admitiendo que esos principios se van a mantener, llamó la atención al hecho de que "la estructura (de la Universidad) es de la época de Napoleón, es más o menos la misma que había cuando crearon la Universidad los personajes históricos que están representados en los cuadros de esta Sala" (en referencia a Manuel Oribe, Dámaso Larrañaga y Joaquín Suárez).

El ingeniero Martín Carriquiry, que participaba en representación del Consejo Superior Empresarial, escuchó con cierta perplejidad todas las exposiciones que le precedieron, y a su turno explicó su confusión:

"Hoy llego a esta reunión y me encuentro con un anteproyecto de ley. Fue la primera sorpresa, no lo tenía. Segunda sorpresa: según algunas exposiciones o lo que sobrevuela en el aire, esto parece que sería como una instalación de la Comisión Social Consultiva, una inauguración de un trabajo, pero de alguna forma también se contradice porque ya hay un anteproyecto elaborado...".

BIENVENIDOS. Ya se había marchado el ministro Ehrlich, y el Rector respondía a las inquietudes de Carriquiry, cuando la irrupción de los estudiantes "combativos", vino a cortar algunos bostezos de los espectadores que colmaban la sala.

El Rector recordó que la Universidad funciona "de manera abierta" y que "todos son bienvenidos", cediendo el uso de la palabra al imprevisto Alcides Garbarini, estudiante de Humanidades que parecía el líder de la movilización.

Garbarini expuso entonces su desacuerdo "con el proceso que ha impulsado el Rector", y con "un proyecto que le deja definir estos temas a los parlamentarios, que han manifestado más de una vez que no están de acuerdo con los postulados básicos de la Universidad".

"El Centro de Estudiantes de Humanidades no va a permitir que se dé esta situación, vamos a luchar a fondo para que sólo se promueva un proyecto universitario popular, antiimperialista y comprometido con nuestro pueblo", remató Garbarini.

REACCIÓN. Pablo Iturralde, del Partido Nacional, tomó entonces la palabra para referirse al episodio:

"Cuando en octubre los ciudadanos eligieron representantes, los eligieron para que dictaran las leyes que los van a gobernar, no para que las dicte un grupo de iluminados; por consiguiente quiero rechazar expresamente parte de un texto que (nos acaban de repartir) y que dice: `En el contexto actual llamamos la atención sobre los riesgos que se corren de que la ley sea modificada en la etapa parlamentaria. Sobran expresiones y propuestas que intentan determinar desde fuera el futuro universitario...`. Quiero decir, señor Rector, que me parece inadmisible este cuestionamiento a la democracia".

Pocos después se levantó la sesión. No hubo tiempo para sacar conclusiones esa noche, pero todos se llevaron la impresión de que todavía queda mucho tiempo por delante para seguir "aportando ideas".

Reforma: "El riesgo que se corre es que la ley sea modificada por los parlamentarios".

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