Hoy se define futuro de Gran Bretaña en reñidos comicios

Elección. Cameron, Brown o Clegg: cualquiera puede ganar

 20100505 527x600

LONDRES | AFP, AP Y EL PAÍS DE MADRID

Hoy, como nunca antes, 45 millones de británicos se enfrentan a tres opciones distintas ante las urnas. Las elecciones son las más inciertas desde 1992 y podrían poner fin a 13 años de hegemonía laborista.

Cualquiera puede ganar en las elecciones de hoy en Gran Bretaña. Sobre todo los conservadores de David Cameron, que lideran los sondeos y aspiran a gobernar en solitario y sueñan con la mayoría absoluta.

Pero también los liberal-demócratas de Nick Clegg, la revelación de la campaña, que esperan dejar de ser un partido bisagra y forzar la reforma electoral que tanto reclaman.

Y los laboristas de Gordon Brown, que no saben si sufrirán la derrota más humillante de su historia, si podrán acabar pactando con los liberal-demócratas o si Brown será incluso capaz de emular al John Major de 1992 y ganar contra pronóstico: su auge en los últimos sondeos les da esperanzas.

Los últimos sondeos apuntan a un mantenimiento del voto tory (conservador), una recuperación de los laboristas y una pérdida de fuerza de los liberal-demócratas. Pero es precisamente la volatilidad del electorado, con un tercio de indecisos hace sólo unos días, lo que convierte en temerario cualquier pronóstico sobre el resultado.

Aunque Cameron proyectó en los últimos días una imagen de ganador, los sondeos de las últimas 48 horas frenaron su euforia. El de YouGov, por ejemplo, refleja un aumento del voto laborista (30%), una fuerte caída del liberal-demócrata (24%) y un estancamiento del conservador (35%); traducido a escaños, Gordon Brown tendría el mayor grupo en los Comunes y podría mantenerse como primer ministro si logra el apoyo de Clegg.

La volatilidad y la falta de unanimidad de los sondeos no dejan de ser un reflejo de las dudas de los votantes. Están cansados del laborismo pero no parecen sentir un gran entusiasmo por los conservadores. Después de 13 años de Gobierno laborista, un primer ministro muy impopular y la peor recesión desde la guerra, lo lógico sería que los conservadores, con un líder joven, dinámico y más o menos centrista, ganaran cómodamente. Pero los sondeos no lo pronostican.

Cameron aprovechó los últimos minutos de ayer para hacer campaña en las circunscripciones donde hay más indecisos. "Los británicos no te ponen el gobierno del país en bandeja (...) Nos están haciendo trabajar por ello", dijo ayer.

La reforma del sistema electoral y político es la gran bandera de los liberal-demócratas de Clegg, pero a la hora de la verdad está por verse que el entusiasmo que suscitó en la primera mitad de la campaña se traduzca en votos en las urnas.

Los británicos parecen haber aceptado que el actual sistema electoral es injusto, pero al mismo tiempo parecen remisos a abrazar la propuesta de las coaliciones electorales, tan habituales en muchos otros países del continente.

"En 24 horas podemos cambiar Gran Bretaña para siempre", dijo Clegg en un acto de campaña en Eastbourne, al sur de Inglaterra. "Si lo que quieren es cambio, no dejen que nada ni nadie se interponga en su camino. Su voto puede ser sólo un voto pero puede ser el que haga la diferencia".

El sistema electoral británico está pensado para la existencia de sólo 2 partidos y si ninguno obtiene una mayoría en las 650 bancas de los Comunes, quedará en suspenso hasta que los parlamentarios acuerden formar coaliciones de gobierno.

Para esto, tienen tiempo hasta el 25 de mayo, cuando la reina Isabel II inaugurará la sesión parlamentaria leyendo el discurso-programa del gobierno, cualquiera que sea. Tras el discurso se votará una moción de confianza.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar