O GLOBO | ANA CAROLINA MORETT
Musa del cine, millonaria, apasionada por Brad Pitt y pronta para volver a los cines como mujer fatal en el film "Salt". Angelina Jolie parece no tener nada que reclamar.
Tanto que contó recientemente en entrevista con Entertainment Weekly que se volvió mucho más dispuesta a participar en films de acción después de tener hijos, y recibió elogios del director Philip Noyce. Pero no siempre Angelina estuvo tan autoconfiada y feliz. Desde la infancia, la mujer que hoy es ejemplo de belleza y talento pasó por momentos de depresión, se encontró fea, pensó en ser directora de una funeraria, y hasta llegó a coquetear con el suicidio, como revela la periodista Rhona Mercer en la biografía Angelina Jolie-La historia jamás contada de la superestrella que osó tener todo. En el libro, la editora de la revista de celebridades New reúne entrevistas y declaraciones de la artista y conocidos para aclarar su polémica trayectoria.
En 208 páginas, Rhona revela a una mujer muy intensa en relación a todo: carrera, amores, familia. La autora comienza abordando la relación de amor y odio entre Angelina y el padre, Jon Voight, que abandonó a su familia cuando ella todavía era pequeña. Y tal vez ahí esté todo el principio de las famosas "bizarrías de Angelina", como la obsesión por cuchillos y la automutilación, que inició a los 14 años, edad en que perdió su virginidad.
"Cuando muchos niños pedían a los padres un perrito o un gatito, Angelina estaba muy satisfecha con su lagarto, Vladimir, y con su víbora llamada Harry Dean Stanton, como el actor. Cierta vez, dijo en una entrevista: `mientras otras niñas querían ser bailarinas, yo quería ser vampira`", dice en un momento.
De acuerdo al libro, fueron los primeros films fracasados los que llevaron a la actriz a pensar en el suicidio. Rhona cuenta que, como una de las características de Angelina es la total entrega a los personajes, ella sufría intensamente -física y psicológicamente- la consecuencia de tanta implicancia. Con detalles, la obra retrata también cómo fueron sus dos primeros matrimonios, las salidas con mujeres, el uso de drogas, y los trabajos que determinaron el cambio en su carrera: el premiado papel como la drogadicta Gia Garangi en Gia; la actuación en Inocencia interrumpida, que le valió el Oscar a mejor actriz secundaria: y el desempeño en la serie de films Tomb Raider, que la consolidó definitivamente como símbolo sexual. El libro tiene algunos problemas, como la falta de especificación de cuándo y para quién fueron dados algunos relatos de Angelina, lo que no llega a estropear la lectura.
"Jolie contó: Yo fumaba mucho, bebía demasiado, sufría insomnio y, como todas las personas que conozco, era desequilibrada. Tuve que pasar por un reajuste completo cuando comencé a filmar Tom Raider", dice el libro.
En las filmaciones de Tom Raider, Angelina conoció Camboya, dando inicio a un proceso que la llevaría a hacer muchos viajes por la ONU. Según el libro, fue en esa época que la actriz finalmente descubrió un modo de usar la fama de forma positiva. Ese cambio en la vida de la actriz no habría agradado al entonces marido Billy Bob (aquel cuya sangre ella cargaba en un colgante, para sentirse cerca de su compañero), y la gota de agua que acabó la relación habría sido la adopción de su primer hijo, Maddox.
El libro muestra que, al abrir los ojos hacia los problemas de los refugiados, y con el despertar del instinto materno, Angelina tuvo su vida cambiada. Parece que, en todo el tiempo, lo que ella buscaba era la reconstrucción de la familia perdida cuando todavía era niña. Según la obra de Rhona Mercer, fue el encuentro con Brad Pitt durante la filmación de Sr. y la Sra. Smith que le proporcionó ese sueño velado y la dejó realizada, después de la adopción de otros dos niños, y el nacimiento de otros tres. Tal vez, después de leer la biografía de Angelina, sea más fácil entender su gran disposición para filmar Salt.