El mundo judío reaccionó hoy con indignación e incluso con voces que exigieron a Benedicto XVI que se disculpe por la comparación entre el antisemitismo y las críticas al Papa por su accionar en los casos de paidofilia en la Iglesia católica hecha en un sermón del predicar vaticano, Rainiero Cantalamessa.
El rabino norteamericano Marvin Hier, del Centro Simon Wieshental, afirmó que las palabras de Cantalamessa "son injuriosas, y fueron expresadas el viernes en presencia del Papa, por lo que Benedicto XVI debería asumir su responsabilidad y pedir disculpas por esta analogía vergonzosa".
Las palabras del rabino resumieron la reacción de gran parte de la comunidad judía estadounidense y mundial ante el sermón pronunciado por Cantalamessa durante el rito de la Pasión del Señor, celebrado ayer en la basílica de San Pedro, en presencia del Papa, en ocasión del Viernes Santo.
En él, el franciscano leyó un fragmento de lo que dijo era una carta que había recibido de un amigo judío, quien decía estar "siguiendo con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles del mundo entero".
"El uso de estereotipos, el pasaje de la responsabilidad y la culpa personales a las colectivas me recuerdan los aspectos más vergonzosos del antisemitismo", proseguía la misiva del anónimo amigo judío, citada por Cantalamessa.
Esta comparación fue la que provocó duras reacciones en todo el mundo judío.
En Israel, por el reposo sabático no hubo comentarios oficiales, pero las ediciones digitales de los principales diarios locales fueron actualizadas con despachos de agencias y títulos de tono crítico.
El Jerusalem Post refirió que "los comentarios del predicador del Papa hicieron enfurecer a grupos judíos y a las víctimas de los abusos sexuales en la Iglesia".
"El predicador personal del Papa compara las acusaciones (a la Iglesia) de haber encubierto los abusos sexuales con la persecución a los judíos", informó por su parte el Yedioth Aharonoth, mientras el Haaretz tituló "un predicador vaticano compara los ataques al Papa con el antisemitismo".
El secretario general de los judíos alemanes, Stephan Kramer, definió por su parte "un insulto y una impertinencia" el establecer un paralelo entre el antisemitismo y las críticas a la Iglesia ante el escándalo de los casos de paidofilia en el clero católico.
El Vaticano "hizo recurso a sus métodos habituales, utilizados por decenios para encubrir y esconder las historias que ensucian a la Iglesia católica", subrayó Kramer.
También fue fuerte la opinión de Abraham Foxman, director de la Anti-Defamation League estadounidense: "Me habría esperado que un sacerdote tan experto", dijo, refiriéndose a Cantalamessa, "tuviese un conocimiento un poco más profundo del antisemitismo, en vez de hacer esta horrible comparación".
Por su parte, el rabino en jefe de Roma, Riccardo Di Segni, en una entrevista publicada hoy por el diario La Stampa, definió la comparación "repugnante, obscena y sobre todo ofensiva respecto a las víctimas de los abusos, así a las del Holocausto".
"Con un mínimo de ironía podría decir que considerando que el dicho fue afirmado el Viernes Santo, cuando la Iglesia reza al Señor para que ilumine nuestros corazones para que reconozcamos a Jesús -dijo el rabino, aludiendo al polémico paso de la liturgia de ése día sobre la conversión de los judíos- que también nosotros oramos al Señor para que ilumine sus corazones" a los católicos.
Di Segni subrayó que aunque nadie en la comunidad judía intervino acerca del escándalo de los curas piadófilos, "ya antes de la homilía de Cantalamessa se habían oído voces sobre ataques a la Iglesia de parte de la lobby judía".
"Incluso se afirmó en ambientes católicos que la prensa italiana está controlada por los judíos: ni siquiera vale la pena responder a tales absurdos", agregó el rabino en jefe de Roma.
Por otra parte Peter Isely, vocero de SNAP, una asociación norteamericana de víctimas de abusos de sacerdotes, definió el sermón de Cantalamessa "temerario e irresponsable".
"¨Ellos están sentados en el palacio papal, están sintiéndose un poco incómodos, y van a comparar ésto con estar rodeados y puestos en fila, para ser enviados como ganado en trenes hacia Auschwitz? No puede estar hablando en serio", preguntó Isely.
ANSA