CARACAS | EL PAÍS DE MADRID
El Gobierno de Chávez no controla a la colonia terrorista vasca desde hace 10 años, lo que ha llevado a activistas deportados a trasladarse a Caracas. El supuesto responsable de ETA en Venezuela es Arturo Cubillas, cuyo caso causa inquietud.
El descubrimiento de que miembros de ETA han dado cursos de explosivos hasta 2008 a terroristas colombianos de las FARC, en al menos seis campos venezolanos, ha puesto el foco en un país que acoge a etarras desde los años ochenta, pero que, según señalan varios informes reservados de inteligencia dirigidos al Gobierno español, se ha convertido desde que gobierna Hugo Chávez en la mayor reserva de refugiados y huidos etarras de Sudamérica. Según estos informes, a los que ha tenido acceso El País de Madrid, la mayoría de los 60 miembros de ETA que residen en Venezuela están alejados de la organización terrorista, otros siguen activos en la clandestinidad desde que la justicia española pidió su extradición por un largo rosario de asesinatos y los miembros de un tercer grupo no se ocultan, pero llevan a cabo labores encubiertas que abarcan financiación, la acogida a nuevos fugados y el entrenamiento armado. En este último grupo se encuentra Arturo Cubillas, de 46 años, supuesto responsable de ETA en Venezuela, presunto organizador de los cursos de explosivos en la selva venezolana y funcionario de seguridad en el Gobierno de Hugo Chávez.
La colaboración de los servicios secretos venezolanos en el control y seguimiento de la comunidad etarra es nula desde hace una década. "Estamos casi ciegos", se queja un mando de la lucha contra ETA en el exterior. "Trabajamos como podemos, conocemos algunas cosas de esta gente, pero sabemos mucho menos de lo que deberíamos saber. La aparición en Francia de José Lorenzo Ayestarán -uno de los que tienen delitos de sangre- ha sido una sorpresa. Nadie nos avisó de su fuga. Se pierde la pista de gente de la que necesitaríamos una información constante. Parecerá que están dormidos, pero no podemos olvidar que algunos son auténticos asesinos", añade. Ayestarán colgó su delantal y cuchillo de pescador en Sucre para volver a las armas.
"Su caso es una excepción", alega Xabier Arruti, delegado chavista en Chichiribiche y ex director general de la alcaldía del municipio de Monseñor Iturriza en el Estado de Falcón, uno de los primeros vascos vinculados al entorno de ETA que recaló en este país. Ahora, Arruti, dueño del restaurante playero Txalupa, se ha convertido en uno de los activistas políticos más fieles a Chávez. "Soy militante de base, me ha elegido la base desde el primer congreso constituyente", asegura.
Marino Alvarado, de 50 años, abogado venezolano de Sebastián Etxaniz y Juan Víctor Galarza, los dos únicos etarras junto a José Ramón Foruria que entregó Chávez a España sin proceso de extradición, explica el hostigamiento y control al que estaba sometida la comunidad etarra antes del chavismo: "Había un acoso policial constante. Les detenían y vigilaban a todos". Otro miembro de la comunidad vasca en Venezuela apostilla: "Les obligaban a ir constantemente a la sede de la Disip (policía política). Con Chávez se relajó mucho, se acabó el control, eso es una evidencia que no se puede negar".
El caso del etarra Arturo Cubillas, cuyo nombre aparece en el ordenador intervenido a Raúl Reyes, dirigente de las FARC muerto en un bombardeo del Ejército colombiano, es un ejemplo inquietante del trato que el Gobierno de Hugo Chávez da a los etarras residentes en Venezuela. Cubillas pasó de manejar los pucheros de la Casa Vasca y los fogones de su restaurante Oker, el nombre de su comando, a dirigir la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras en 2005; y desde 2007 es jefe de Seguridad del Instituto Nacional de Tierras, un organismo que ha confiscado 40.000 fincas supuestamente improductivas. El pasado lunes, antes de que se hiciera público el auto del juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional y la orden de detención contra Cubillas y otros miembros de ETA y las FARC, el actual jerarca chavista seguía en su despacho. Dos personas vinculadas a las fuerzas de seguridad venezolanas aseguran que Cubillas mantiene una relación estrecha con mandos de la Guardia Nacional y de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM).
escondite. Venezuela se ha convertido en un imán para etarras en apuros. La última evidencia la protagonizó Andoni Zengotitabengoa, detenido en Lisboa cuando pretendía volar a Caracas. Los informes policiales alertan del trasvase de etarras desde México, donde llegaron a residir 80, a Venezuela. La fiscalía de la Audiencia Nacional que dirige Javier Zaragoza impulsó en 2006 la extradición de varios refugiados que dirigían la trama financiera y muchos huyeron hacia el cálido y seguro refugio venezolano. "El amparo de Chávez y la determinación de México les empujaron hacia Venezuela", afirma una fuente diplomática española. De pronto, y como por arte de magia, aparecieron en Francia los veteranos José Luis Eziolaza, Dienteputo, y Juan Cruz Maiztegui. Venían huyendo de México y recalaron en el comité ejecutivo de ETA, una organización diezmada y compuesta de alevines inexpertos que rompen hasta la regla más sagrada en la historia criminal de la banda: no matar en Francia. Lo hicieron hace siete días.
Los veteranos de ETA en Venezuela, la mayoría con edades entre 45 y 55 años, preocupan a los servicios de inteligencia españoles. De los siete etarras cuya extradición pidió España y denegó Chávez, cinco están desaparecidos, aunque viven en Venezuela, según señalan fuentes policiales españolas. Uno, José Lorenzo Ayestarán, acaba de ser detenido en Francia cuando se había reintegrado en la banda y preparaba un secuestro; el último, Luis María Olalde Quintela, fue el único que se presentó ante la fiscalía venezolana, enfermo y arrastrando su cuerpo en una silla de ruedas. Entre los siete suman 40 asesinatos, según la documentación aportada por la Justicia española, unos historiales escalofriantes que no impresionaron a los jueces venezolanos. Desde que gobierna Chávez (1999), España ha solicitado a Venezuela la extradición de 21 personas, siete de ellas miembros de ETA, pero ninguna ha sido detenida ni entregada, según un portavoz del Ministerio de Justicia español.
¿Detendrá la policía venezolana a Cubillas como solicita el juez Velasco? Iris Varela, diputada del PSUV por Táchira, en la frontera en Colombia, contesta así: "ETA no es una organización terrorista, son luchadores de un pueblo que luchan por su independencia". ¿Y los 1.000 asesinatos que han cometido?, le pregunta el periodista en los jardines de la Asamblea Nacional. "A mí no me constan", responde. "El que se siente comprometido por un ideal tiene derecho a utilizar las armas. ¿Cómo se ha conseguido la independencia de muchos países? Yo se lo digo: luchando. La Constitución de Venezuela prohíbe la extradición de venezolanos y estas personas lo son", arguye mientras exhibe un ejemplar de la carta de derechos de Venezuela.
La Coordinadora Simón Bolívar representa a los sectores más duros del chavismo, acoge en sus actos a representantes del colectivo etarra y ha invitado a Caracas a centenares de miembros de la izquierda radical abertzale, encabezados por el dirigente de Askapena Iñaki Gil de San Vicente, cuya imagen apareció en el ordenador de Raúl Reyes en una fotografía en la que acompañaba al fallecido jefe de las FARC. San Vicente, que forma parte de varias asociaciones radicales chavistas, no ha respondido a este periódico sobre sus relaciones con las FARC. Ahora, la coordinadora chavista prepara actos de apoyo a Cubillas. Juan Contreras, su director y amigo, es claro: "No permitiremos que se entregue a nadie".
Los canales de televisión del Gobierno inauguraron esta semana un nuevo anuncio propagandístico. Se titula: `Contra la manipulación informativa` y en pantalla aparece una foto fija de la fachada de la Audiencia Nacional en Madrid.
La cifra
21 Son las extradiciones que España solicitó a Venezuela desde que Chávez asumió, 7 de ellas de etarras. Ninguna fue entregada.
Sarkozy y Zapatero contra ETA
PARÍS | El presidente Nicolas Sarkozy prometió ayer que Francia erradicará "todas las bases de ETA" en su país, al asistir junto a su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, al funeral del policía francés asesinado por un comando de la organización terrorista vasca la semana pasada.
El policía Jean Serge Nerin, de 52 años, murió baleado durante un control policial en Dammarie-les-Lys. En sus más de 40 años de lucha, ETA, que usó Francia como santuario de retaguardia, mató a 829 personas.
"ETA es una organización sanguinaria" formada por "fanáticos sedientos de sangre", afirmó Sarkozy, recordando que Francia detuvo a 33 etarras en 2009 en Francia.
"Quienes tienen que tener grave inquietud son los miembros de ETA porque serán perseguidos sin descanso por dos grandes policías", afirmó Zapatero. AFP
i Reacción de España a dichos de Rosadilla. Nacional / A7