Hay quienes sostienen que el secreto del éxito de una dieta no estaría tanto en qué tan al pie de la letra sean seguidas las instrucciones que dicta el médico nutricionista. Las claves para cumplir con las metas de descenso de peso propuestas se esconderían en el ADN, y conocer lo que está escrito en nuestros genes antes siquiera de elegir qué dieta seguir, parecería ser el mejor camino para salir airoso en la lucha contra el sobrepeso y la obesidad.
"Digamos que usted y su esposa hacen la dieta de Atkins y ambos piensan que la han seguido religiosamente, pero usted baja seis kilos y su mujer no baja nada. Bueno, quizás ella no esté genéticamente predispuesta a que le vaya bien con una dieta baja en carbohidratos como es la de Atkins", explicó a la publicación "Heartwire" el doctor Christopher Gardner, de la Universidad de Stanford (Estados Unidos).
Gardner acaba de presentar los resultados de un estudio en el que muestra que las chances de bajar de peso haciendo dieta dependen en gran medida del perfil genético de cada persona.
Personalizar los tratamientos para bajar de peso en función del perfil genético individual es la propuesta de la nutrigenómica. "Es una nueva ciencia, que estudia las interacciones entre nutrición y genética y que es heredera de la farmacogenómica, que observó que las personas responden de modo diferente a los medicamentos. En nutrición pasa lo mismo: la genética condiciona nuestra respuesta a los nutrientes", explicó el doctor Alfredo Martínez, director del Departamento de Fisiología y Nutrición de la Universidad de Navarra.
El estudio que Gardner y sus colegas presentaron en un encuentro científico es un ejemplo de cómo el perfil genético de cada persona condicionará su respuesta ante una dieta reducida en calorías.
El estudio se basó en un trabajo previo, en el que 311 mujeres con sobrepeso, divididas en cuatro grupos, recibieron alguna de las cuatro dietas más populares: Atkins (muy baja en carbohidratos), Zone (baja en carbohidratos), Ornish (muy baja en grasas) y una apodada Tradicional (baja en grasas).
Los resultados iniciales revelaron algo curioso: las diferencias de pérdida de peso promedio entre los cuatro grupos fueron modestas, pero las diferencias dentro de cada grupo sí fueron significativas. Así, hay personas más propensas a bajar de peso limitando el consumo de carbohidratos, mientras que otras tendrán más éxito si lo que reducen es el consumo de grasas. Pero también hay expertos que sugieren que hay personas que quizá no deban centrar sus esfuerzos en la dieta, sino en aumentar la cuota de actividad física. LA nación / GDA
Se duplicaron los casos de insomnio.
Una encuesta telefónica realizada por la Sociedad Chilena de Medicina del Sueño concluye que el insomnio se duplicó en la población: su prevalencia pasó de 27% a 55% después del terremoto del 27 de febrero. Además, el 70% reconoce sufrir pesadillas frecuentes.