MATÍAS CASTRO
En la primera foto Tom Cruise carga a su hija Suri, de cuatro años, hacia un helicóptero. El texto junto a la imagen dice "Ella tiene un bolso de manos de 850 dólares y viaja en helicóptero". La siguiente imagen es una foto casi robada, de la niña en un auto, sonriendo a cámara. "¡Ella usa lápiz de labios!", dice el texto y no miente. La tercera foto muestra a la niña llorando, cargada en los brazos de su madre, Katie Holmes. "Ella combina con mamá y elije su vestimenta", dice el texto, en referencia a que en la imagen ambas tienen vestidos rojos muy similares. "Ella usa un vestido de Flamenco en España", "¡Usa tacos altos!", "Usa un abrigo Dolce & Gabbana", "Ayuda a Mamá a diseñar ropa", "¡Tiene un chofer!", "Se pasea por escenarios de películas".
Todos esos títulos son parte de un informe fotográfico que armó la revista US Weekly en su edición de Internet, titulado "Es bueno ser Suri". Suri Cruise ya ha sido tema de esta columna en numerosas oportunidades, pero esta vez esa revista la volvió a poner en el tapete, gracias a la portada que le dedicó en su edición en papel el lunes.
Suri Cruise es todo un fenómeno. Ya se leyó en el primer párrafo cuáles son algunas de las señas de su modo de vida, todo reflejo del modo de vida de sus padres (y en especial de Tom Cruise), por supuesto. No es la única en el rubro. También se pueden señalar lujos estrafalarios de otros niños, como los hijos de Brad Pitt y Angelina Jolie, quienes tienen siete casas.
El tema de Suri y los niños de Hollywood no sale a la luz una y otra vez por mi voluntad, sino porque la prensa de chismes los ha convertido en estrellas. No han hecho nada aún, salvo nacer en medio de sus familias. Las revistas han creado una guerra de modas entre algunos de ellos, especialmente entre Suri y Mercy James, la hija de Madonna. Para todos estos niños el modo de vida que llevan, y en particular la atención que despiertan, es algo natural. Después de todo, cuando nacieron las cámaras ya estaban allí, apuntando hacia ellos.
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