PUERTO PRÍNCIPE | AFP Y AP
Después de que rescatistas de todas partes del mundo socorrieran a más de 130 personas y que médicos de los más variados orígenes realizaran miles de amputaciones, la segunda crisis médica llegó a Haití.
A cuatro semanas del terremoto que devastó Puerto Príncipe y zonas aledañas, los doctores luchan contra la desnutrición severa y enfermedades como la diarrea y la disentería que, en las condiciones actuales, pueden resultar fatales.
Los hospitales de campaña se enfrentan al desafío de atender pacientes sin medicamentos, sin soporte y en condiciones estructurales muy precarias. Entre otras cosas, esa es la razón por la cual falleció este fin de semana Abigail Charlot, una bebé de 14 meses que se había salvado del sismo pero que no pudo vivir con sus consecuencias.
Dos médicos suizos trabajaron en un hospital universitario para mantener viva a la bebé, gravemente deshidratada. Hicieron todo lo posible para cuidarla entre dos carpas que funcionaban como pabellón pediátrico: uno la hacía respirar con una máquina y el otro le introdujo una aguja en su pantorrilla derecha para hidratarla.
Pero todo había terminado media hora después. La madre de la niña la había llevado el viernes con fiebre y diarrea, llevaba una semana enferma. "A veces llegan demasiado tarde", dijo el jefe de pediatría del hospital, el doctor Adrien Colimon.
El calor dentro de las carpas de pediatría y maternidad a pleno sol y sin ventiladores podría haber sido otra causa de esa muerte. "Esta carpa completa, todos los niños adentro de ella, están deshidratados porque hace mucho calor", dijo Willow Walsh, una enfermera estadounidense que explicó que intentó inyectarle a la bebé una solución intravenosa para hidratarla pero que no pudo hacerlo porque la vena en la que la pinchó se había secado.
La enfermera y los médicos dijeron que muchas madres como la de Abigail, que habían mantenido a sus bebés dándoles pecho, ya no producen leche porque casi no comen.
Por otra parte, el abogado haitiano de los 10 misioneros bautistas estadounidenses acusados de secuestro de menores fue denunciado ayer por intentar sacarlos de la cárcel por medio de sobornos.
El abogado Edwin Coq rechazó la acusación diciendo que los US$ 60.000 que pidió a las familias de los estadounidenses eran sus honorarios, pero quien lo contrató dijo que había concertado "algún tipo de extorsión con funcionarios del gobierno".