En el año de gestión que tiene por delante al frente de la Armada, el almirante Óscar Debali -que asumió ayer- se propone mejorar cualitativamente la flota naval con la adquisición de una unidad de primer nivel y la construcción de otras en astilleros propios. El objetivo es "afirmar y defender" la soberanía marítima en los nuevos límites fijados que duplican la actual extensión del mar territorial.
Eso, sumado a la prospección de recursos energéticos y a la mayor explotación pesquera en el mar territorial ampliado, conforman un escenario estratégico que "exige mayores y mejores recursos humanos y materiales" para que la fuerza cumpla sus cometidos, sostuvo el marino.
La nueva zona exclusiva de nuestro país se extiende a casi 4.000 kilómetros de la costa y comprende 1.770.000 km.2, es decir 10 veces el territorio.
Debali fue impuesto ayer como nuevo jefe de la Armada por el ministro de Defensa, Gonzalo Fernández, en una ceremonia que marcó el fin de la comandancia del almirante Juan Fernández Maggio por razones reglamentarias.
El cambio de jefe de la Armada será el único que ocurrirá al comenzar la administración del presidente electo José Mujica. La decisión política de ascender a Debali fue adoptada a fines de diciembre por el presidente Tabaré Vázquez en acuerdo con su sucesor.
La idea de Debali se complementa con el mejoramiento de la preparación del personal naval en todos los niveles, en tanto se propone acentuar a la Armada como fuerza de combate en base al material, la moral de sus hombres y la doctrina naval, según sostuvo en el discurso de asunción en una ceremonia encabezada por el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa y el ministro Fernández, en la que, a la vez, se notó la ausencia de José Mujica y de representantes del gobierno electo.