WASHINGTON | AFP Y AP
En un intento por combatir los excesos corporativos y los riesgos desmesurados, el presidente Barack Obama anunció un plan para limitar las actividades de los bancos y de las empresas financieras. Tras el anuncio, hubo una caída en Wall Street.
"Nunca más los contribuyentes estadounidenses serán rehenes de un banco que sea demasiado grande como para dar quiebra", prometió el presidente norteamericano, Barack Obama, desde la Casa Blanca.
Con semejante discurso, el mandatario anunció una serie de medidas que limitarán el tamaño y la complejidad de las grandes instituciones financieras y su capacidad para adoptar decisiones de alto riesgo.
"Debemos adoptar reformas de sentido común que protejan a los contribuyentes estadounidenses y la economía estadounidense de futuras crisis", agregó, en un duro mensaje a Wall Street, a la que acusa de haber abandonado al estadounidense medio.
La nueva propuesta del gobierno intenta limitar las especulaciones de los bancos comerciales e impedir que las instituciones financieras tengan tal fuerza que su bancarrota plantee un peligro para el sistema económico del país.
"Aunque el sistema financiero es ahora mucho más sólido que hace un año, sigue operando exactamente bajo las mismas reglas que lo llevaron al borde del colapso", expresó.
"Mi decisión de reformar el sistema se ve fortalecida cuando veo un retorno a las viejas prácticas y a algunas de esas empresas oponerse a la reforma", agregó el mandatario.
Además de este plan, que aún debe obtener la aprobación del Congreso, la Casa Blanca recordó ayer la exigencia de Obama de crear un organismo independiente de protección financiera al consumidor dentro de sus reformas.
La Bolsa de Nueva York reaccionó inmediatamente y terminó en fuerte baja, afectada por la caída de los grandes bancos. El Dow Jones perdió 2,01% y el Nasdaq 1,12%. La bolsa de valores de Sao Paulo, la principal de la región, perdió 2,83%, la de México cayó 2,56% y Bogotá 2,22%. En Europa, Londres cayó 1,58%, París 1,70%, Fráncfort 1,79 % y Madrid 2,26%.
En la agenda legislativa de Obama, la reforma de las normas financieras es uno de los temas pendientes. Y su aprobación urge, después que el martes el oficialismo perdiera la banca de Massachusetts y la mayoría que tenía en el Senado.
El presidente ya había anunciado el 14 de enero un proyecto impositivo para medio centenar de grandes bancos, destinado a permitir la recuperación de los fondos públicos invertidos en el marco del plan de estabilización financiera.
Este "impuesto sobre la responsabilidad de la crisis financiera" que debería aplicarse durante 10 años o por el tiempo que fuera necesario para reembolsar integralmente el dinero de los contribuyentes, debería producir unos 117.000 millones de dólares, suma que corresponde al monto máximo de las pérdidas evaluadas por el departamento del Tesoro en el plan de rescate.
El presidente había criticado en diciembre a los "opulentos banqueros de Wall Street" y enfrenta el descontento de la mayoría de sus compatriotas por la falta de resultados de su política económica.