María Julia Pou
Una ciudad y la calidad de vida de sus habitantes se puede medir de muchas maneras. Actualmente se utilizan a estos efectos criterios medioambientalistas -"verdes"-, indicadores estrictamente económicos o aquellos que miran los aspectos sociales en el sentido más amplio del término.
En las últimas declaraciones del Ministro del Interior, Eduardo Bonomi expresó que una prioridad de su gestión sería la de "recuperar para la población los espacios públicos". Queremos detenernos en el verbo utilizado por el ministro: recuperar. En nuestra propia vida ciudadana hemos tenido que "recuperar" la democracia luego de años de dictadura; recuperamos las libertades públicas en un largo y doloroso proceso, pero hoy tenemos que hablar de recuperar valores democráticos que creíamos ya instalados para siempre. Los uruguayos tenemos en nuestro ADN incorporado el sentido de la libertad "en toda su extensión imaginable" y es por eso que el corte de los puentes que permiten el ingreso al país desde la República Argentina nos rechina visceralmente. Porque somos históricamente un país respetuoso de las leyes y nacemos con un sentido de la igualdad ante la ley que ha sido causa de admiración en América.
Por esto y por mucho más nos rechina hoy que tengamos como sociedad que recuperar los espacios públicos. Es cosa habitual leer en el diario o asombrarse ante el televisor por los desmanes, los actos violentos y de verdadera barbarie que opacan los espectáculos deportivos.
Pero actualmente nos ocupan y preocupan nuestras plazas. Esos lugares públicos -que no por ser de todos son de nadie- alrededor de los cuales los uruguayos nos reunimos, disfrutamos de nuestro subtropical clima, tomamos mate y llevamos a nuestros hijos y nietos a jugar. Sin embargo, actualmente nos quejamos todos y el ministro no ha sido indiferente a esta situación de usurpación por parte de los delincuentes de lo que a todos nos pertenece.
Pero más allá de las soluciones que se plantean, siempre y cuando la instancia presupuestal lo permita -no imaginamos un impedimento en este tema- es bueno y necesario que tomemos conciencia de cómo de a poco vamos perdiendo espacios, en este caso literalmente, y como ello nos lleva a ir renunciando a lo que nos pertenece.
La seguridad es sin duda un componente esencial de la calidad de vida: sin ella no hay lugar para las actividades de recreación, ni de trabajo, ni de nada.
Por esto es importante recordar quiénes son los responsables de la misma: los que gobiernan. Y cada vez tenemos más autoridades (ahora tendremos alcaldes) pero se ejerce menos la autoridad -desde la policía hasta el Poder Judicial- pasando por los gobiernos departamentales y hasta nosotros mismos como ciudadanos, ya que nuestro deber es involucrarnos en lo que nos afecta y decir "basta".