Eduardo Brenta
El fallo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la legislación laboral hizo que durante la semana las miradas de empresarios y trabajadores se colocaran sobre el Ministerio de Trabajo. Su titular, Eduardo Brenta, indicó que el gobierno cumplirá a "rajatabla" la sugerencia de la OIT de convocar a un diálogo tripartito para estudiar eventuales cambios a la ley de Negociación Colectiva, resistida por el sector empleador. Brenta también develó algunos parámetros de los próximos Consejos de Salarios: prioridad de sectores sumergidos y ajustes por la inflación esperada, más un correctivo y una mejora en el salario real de los trabajadores.
Diego Ferreira
-Le tocó debutar en el cargo con una ocupación ¿mantendrá o variará el criterio del gobierno anterior sobre este tipo de medidas sindicales?
-Nosotros vamos a movernos dentro de los parámetros que la OIT ha determinado en la medida que el fallo (de la semana pasada, basado en las quejas de los empresarios sobre la ley de negociación colectiva y el decreto 145 del 2005 que regula la ocupación) establece claramente que la ocupación es una modalidad del derecho de huelga pero que debe contemplar algunos elementos, como el respeto por el derecho de los trabajadores que no desean hacer huelga. Cuando las situaciones lo ameriten, y como ya ha sucedido, se podrán plantear recursos ante la Justicia que determinarán si protegerá o dará amparo a esos reclamos.
-Si hay cambios en las normas laborales, ¿el MTSS está dispuesto a consagrar el derecho de los patrones a ingresar a las empresas ocupadas?
-Creemos que la recomendación principal que OIT nos realiza tiene que ver con instalar un diálogo franco entre trabajadores, empresarios, y el gobierno sobre la ley de negociación colectiva. Esto es lo que vamos a cumplir a rajatabla y luego iremos analizando las posibilidades en el marco de ese diálogo; sería poco serio convocar al diálogo y adelantar una opinión contundente de parte del gobierno.
-¿De qué forma debe encararse la discusión?
-Creo que debemos llegar a un justo equilibrio en el análisis de este tema sin el apasionamiento que rodeó la discusión en el período anterior. Igual, sobre las ocupaciones, en la ley de negociación colectiva no hay nada; los artículos fueron extraídos adoptando una recomendación de la OIT.
-Normalmente una ocupación es realizada por un grupo de trabajadores, muchas veces con apoyo de otros afiliados al gremio madre. ¿Cómo se defiende el derecho al trabajo de los no huelguistas?
-Hay posibilidades de actuar ante la Justicia en estos temas. Han existido situaciones en las que se ha hecho lugar a los reclamos por parte de la Justicia y se han tomado las medidas correspondientes. Esta es una herramienta independiente que otorga garantías a las partes y, por tanto, esa posibilidad está planteada. Pero creemos que la madurez que están alcanzando las partes hace que esta medida sea cada vez menos utilizada.
-Durante el pasado período los empresarios han reclamado la regulación de los gremios y de la huelga. ¿Está dispuesto el nuevo gobierno a considerar esto o no está en la agenda?
-Por el momento no está en la agenda. Tampoco hemos recibido ningún planteo del sector empresarial respecto a ese tema, francamente.
-Pero de ser planteado, ¿lo tomarían en cuenta?
-No descartamos nada a priori, pero en realidad no nos parece un elemento que deba ser puesto a consideración en este momento.
-En cuanto a la ronda salarial, el gobierno ha manejado la opción de convenios a 5 años. ¿Es posible plantear mecanismos de ajuste salarial para un plazo tan largo en una economía que es volátil?
-Lo que estamos planteando es tener reglas de juego claras en períodos lo más largos posible. No queremos atarnos a un lapso de tiempo específico.
De todas formas si hay convenios largos tiene que haber flexibilidades. Ya en la última ronda se incluyeron cláusulas de salvaguarda respecto a posibles impactos de la crisis económica internacional, y en ese sentido se analizó la posibilidad de reinstalar la negociación si surgían variaciones vinculadas a un decrecimiento del PIB o a un incremento de la inflación.
-¿Sobre qué bases se dará la próxima ronda salarial?
-Pensamos que más allá de que existan criterios claros que aseguren en todos los casos el mantenimiento del salario real debería haber, en ciertos sectores, algún criterio de recuperación importante.
-¿A qué sectores se refiere?
-Me refiero a los sectores que aún hoy continúan teniendo salarios muy bajos, con mínimos apenas por encima del Salario Mínimo Nacional (SMN), como es el caso de los trabajadores de las empresas de seguridad, de limpieza o de algunas áreas del comercio. Ahí creemos que el SMN es una herramienta que puede ser utilizada. Pero en otras áreas hay que trabajar sobre algunas fórmulas relativamente sencillas que permitan establecer parámetros que asocien el salario a la evolución de la actividad de la rama o sector.
-En esa línea se habla de incorporar la productividad como criterio de ajuste.
-Compartimos lo que se ha venido manifestando por parte de empresarios y trabajadores con distintas palabras. Percibimos que hay ciertos niveles de coincidencia en que la evolución del salario tiene que estar asociada a la evolución del sector. Este es un elemento que, bien trabajado, puede dar mucha potencia a las relaciones laborales porque, de alguna manera, establece que el esfuerzo conjunto redunda en beneficios para ambos y, al mismo tiempo, contribuye en términos globales a seguir mejorando la distribución del ingreso, un elemento prioritario para un gobierno de izquierda.
-¿Quién analizará la evolución del sector de actividad? ¿Será el gobierno, auditores independientes, las partes?
-Si encontramos parámetros de ajustes compartidos y estos se basan en la información pública disponible, el Instituto Nacional de Estadística y otros organismos públicos que normalmente ofrecen información sobre la evolución económica de los sectores, son garantía suficiente. Si hay que recurrir a otros, creemos que con facilidad se van a encontrar acuerdos, porque todos somos conscientes que Uruguay es transparente en la información.
-No habrá pauta salarial, se apuntará a mantener el poder adquisitivo del salario y se asociará al crecimiento sectorial. ¿Significa que el ajuste será en base a la inflación pasada más el aumento del PBI del sector y/o la suba de sus ventas?
-El mantenimiento del salario real va a estar asociado a una fórmula como la que se usó para los convenios anteriores. Va a ser básicamente inflación futura con un correctivo. El elemento nuevo tiene que ver con la mejora del salario real; lo que hay que analizar es cuáles son las variables a aplicar.
-La mejora de los sueldos sumergidos es una prioridad y estos están vinculados a sectores o empresas poco rentables y pymes. Los ajustes ¿no pueden cerrar empresas o condicionar las fuentes de trabajo?
-No vamos a promover incrementos cuya variable de ajuste sean los puestos de trabajo, pero creemos que en algunas áreas existe la posibilidad de ser absorbidos por el mercado porque tampoco son servicios que compitan con servicios ofrecidos desde el exterior. Me parece que no es negociable para este gobierno mantener salarios que no permiten el acceso a niveles de vida dignos.
-¿Qué pasa si en un sector hay una evolución positiva pero no alcanza a todas las empresas? ¿Habrá cláusulas de desenganche?
-La ley prevé esos mecanismos. Hay experiencias como en el sector de la bebida donde se han utilizado. Si las empresas demuestran fehacientemente que la aplicación de los incrementos acordados pone en riesgo los puestos de trabajo, esto se considerará.
Objetivo: "Relaciones laborales de calidad"
El ministro de Trabajo indicó que uno de los objetivos centrales de su gestión es construir "relaciones laborales de calidad".
Buena parte de esa meta está fundada en el interés de formar y capacitar a los trabajadores, aspecto en el cual obreros y empresarios parecen coincidir. Precisamente Brenta marcó que "la búsqueda de acuerdos para promover el desarrollo del país" será la premisa en la que pondrá el acento.
"Uruguay ha tenido un fortísimo crecimiento de su economía, pero todos somos conscientes que darle sostenibilidad al crecimiento está asociado al desarrollo de políticas activas en materia industrial y en materia de empleo", explicó. Para Brenta es clave tener mano de obra calificada, más aún cuando se anuncia el desembarco de varias inversiones que representarían nuevas fuentes de trabajo.
El MTSS apelará a los recursos de la Dirección Nacional de Empleo a través de programas como Objetivo Empleo, para promover políticas enfocadas a los sectores con dificultades en el acceso al mercado laboral, como es el caso de los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años.
Otra fuente de recursos es el Fondo de Reconversión Laboral (FRL), conformado con el aporte económico de empresarios y trabajadores, y que es manejado por el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop).
Por esta vía se canalizan algunos programas de inserción laboral como ProMujer y ProJoven, señaló Brenta.
Perfil
Nombre:
Eduardo Brenta.
Nació:
En Montevideo.
Edad:
51 años.
Estado civil:
En pareja,
dos hijos.
Ex patrón, Ex sindicalista
Eduardo Brenta conoce los dos lados del mostrador de las relaciones laborales. Entre los años 80 y 90 el actual ministro de Trabajo fue dirigente sindical de la Federación del Comercio (Fueci); luego estuvo al frente de una pequeña empresa textil que fabricaba uniformes, hasta que la crisis de 2002 provocó su cierre.
Brenta, nacido un 8 de febrero de 1959, asumió compromisos políticos desde joven. Con 14 años ya participaba en movilizaciones contra la dictadura, lo que le valió un par de arrestos en 1973 y 1974. En 1977, cuando integraba los Grupos de Acción Unificadora (GAU) y cursaba primer año de Derecho, fue detenido y enviado a prisión por 6 años.
Fundador de la Vertiente Artiguista, Brenta fue electo edil en 2000 y cinco años más tarde asumió como diputado. Aunque en 2010 fue reelecto, Mujica lo designó como Ministro de Trabajo. A pesar de su nuevo cargo, aún trata de hacerse tiempo para ver a Nacional y Goes, los cuadros de sus amores.