Créase o no, una vez más el gobierno presentó su plan de "Uruguay Productivo". Y, como es lógico, la recepción fue tibia. Es que en cada ocasión que se hacen estos anuncios, va enfriándose más y más el ánimo de quienes son el objetivo de un aguado mensaje. Por la sencilla razón de que el mensaje conlleva una levedad insoportable.
El Dr. Tabaré Vázquez, en noviembre de 1999 propuso en Salto 70 medidas para impulsar lo que denominó una "estrategia de desarrollo productivo". La cosa quedó ahí, hasta que volvió a dicha ciudad en 2006 y tras proponer 97 medidas, proclamó que pondría en marcha su proyecto de "Uruguay productivo". En resumidas cuentas, volvió siete años después del anuncio hecho en la campaña electoral de 1999 y luego de más de un año de haber asumido como presidente de la República, esgrimiendo la misma cantinela.
El pasado lunes el temita presidencial volvió al tapete. Sin la presencia de Vázquez pero con el verbo de los ministros de Economía, Trabajo e Industria. Se presentó el "documento" de "Estrategia de Desarrollo Productivo". Pretende que empresarios, trabajadores, y universidades se empapen del asunto y elaboren un documento a ser refrendado por el gobierno en tres semanas.
El presidente de la Cámara de Industrias, Washington Burghi, dijo que "difícilmente podemos discrepar con los enunciados generales" pero "de ahí a poder concretarlo es otro tema". Resumiendo: "Aquí no se presentó una forma de hacerlo". Hubo otras voces reiterando que se necesitan definiciones más concretas y precisas. Ni siquiera el dirigente sindical oficialista (Pit-Cnt), Juan Castillo, pudo darle un espaldarazo al gobierno en esta instancia. Dijo que "falta desarrollar los contenidos" y que en el plazo de tres semanas dado por el Poder Ejecutivo, esto "no se puede lograr".
En Salto el presidente Tabaré Vázquez dijo que su estrategia de país era para los "próximos 20, 25, 30 años". El lunes pasado, el ministro Astori habló de 15 años. Son plazos tan largos como gelatinosos. En especial si se tiene en cuenta que al actual gobierno le quedan menos de cuatro años de mandato y, como si fuera un cohete valetudinario, su proyecto de país "productivo" desfallece en la rampa de largada.