E. BARRENECHE / P. MANGO
Dos grupos de vecinos hacen guardias armados por las noches en Neptunia. Cansados de los robos, alegan que están dispuestos a tirar a matar y señalan que la Policía es ineficaz para neutralizar a los que bajan de los asentamiento a robar.
El comisario Joaquín Lucas, a cargo de la Seccional 22º de Salinas, manifestó su preocupación por el fenómeno. "Para actuar estamos nosotros", advirtió el jerarca policial.
La jurisdicción de esa comisaría abarca los balnearios de Neptunia, Pinamar, Salinas y parte de Marindia.
Lucas dijo a El País que los vecinos damnificados tienen las puertas abiertas de la comisaría para plantear sus quejas y señaló que está dispuesto a concurrir adonde le inviten.
El objetivo, agregó, es "intercambiar ideas" y eventuales "pasos a seguir" si se constata que existe un problema de seguridad en el balneario.
Lucas expresó que, en los primeros días de 2010 hubo entre dos y tres denuncias radicadas en la comisaría vinculadas al balneario Neptunia. Y ninguna de rapiña. "En base a ese dato objetivo no se entiende que haya una problemática en el lugar", agregó.
Los vecinos, en cambio, señalan que los hurtos son casi diarios en el balneario Neptunia. En una semana, hubo seis robos a fincas ubicadas sobre la calle Zapicán e ingresaron a un local comercial donde robaron bebidas y destrozaron productos que no pudieron llevarse. Garrafas, bicicletas y hasta un intento de robo de una piscina son hechos que ocurrieron en apenas dos cuadras, afirmaron los vecinos. "Todos los días llegan al puesto clientes hablando de robos de motos, de rejas rotas y de garrafas de gas hurtadas. A nosotros nos entraron el martes 5 y se llevaron fundas de sidras, mercaderías varias e hicieron destrozos", dijo el propietario de la provisión Tonga, Luis Martínez.
Casi una decena de vecinos, ubicados en el lado Sur se armaron. Algunos de ellos colocaron rejas en sus predios y tienen varios perros que les brinden seguridad.
Alegan que, con la legislación actual, los "chorros" tienen más derechos que los ciudadanos que pagan impuestos y que las leyes dejan impotentes a los policías que quieren actuar.
"Los ladrones salen a las dos horas de la comisaría. No vamos a hablar ni hacer más denuncias. Ahora les vamos a disparar y tirar los cuerpos al arroyo (Pando)", amenazó un vecino que no deseó identificarse por temor a represalias judiciales cuando aparezca el primer cadáver. Señaló que, cada noche, un vecino diferente hace guardia armado y éste tiene la "autorización" de los otros propietarios a tirar a matar si hay un intruso en una de las casas. Estos vecinos acusan de los robos a personas que viven en un asentamiento ubicado al costado del arroyo Tropa Vieja.
La población flotante de la jurisdicción que incluye Neptunia, Marindia, Pinamar y Salinas, entre otros barrios, crece considerablemente en el verano y, por ende, también los robos, dice la Policía.
En diciembre de 2009, unos 60 hurtos fueron denunciados en la zona que tiene un total de 30.000 habitantes. Salinas tiene adjudicados 50 policías. "Patrullamos con los elementos y personal que tenemos", indicó el titular de la Seccional 22°.
En relación a procedimientos realizados en los últimos días, informó que una mujer fue remitida a prisión por regentear una boca de venta de drogas en Neptunia. Agregó que el procedimiento surgió en base a la denuncia de vecinos. "Nos informaron que se vendía pasta base, hicimos una vigilancia y detuvimos a varios compradores", afirmó el comisario Lucas. A partir de allí fue remitida la dueña de la "boca".
Otro de los casos sonados ocurrió esta semana en Neptunia Norte. Un solitario ladrón se llevó la caja registradora de un comercio. Fue capturado, recuperada la caja y el delincuente procesado sin prisión.
RABIA. La propietaria del supermercado La Frontera de Neptunia hace lo contrario a los manuales sobre cómo actuar frente a un rapiñero. Todos los meses de marzo, cuando finaliza la temporada, la mujer recibe la visita de asaltantes.
Según relató, el primer atraco lo sufrió en marzo de 2008 cuando un solitario delincuente la apuntó con un arma.
El arrojo de la comerciante no tuvo parangón: apartó la pistola con la mano. "No me apuntes que te voy a dar el dinero", dijo. Sorprendido, el rapiñero nada hizo.
En el segundo robo, el asaltante encontró donde la empresaria escondía el dinero mayor. Se trataba de un doble fondo de la caja registradora. Desesperada por la impotencia y sin pensar en lo que hacía, la comerciante le sacó el dinero de la mano al delincuente. Éste sólo se llevó el cambio que había en la caja registradora.
Sin manifestar temor y con hilaridad, la empresaria dijo que en marzo recibirá otra vez una "visita" en su comercio.
En noviembre de 2009, Santiago S., estaba internado en una mutualista tras ser sometido a una intervención quirúrgica. La camioneta Ford, modelo F 100, que Santiago utilizaba para realizar fletes, estaba estacionada en la casa de una familia conocida en Neptunia. Unos delincuentes se la llevaron. Ahora Santiago trabaja con una bicicleta y un carro.
Margarita, propietaria de la casa donde se encontraba la camioneta, transformó su vivienda en un búnker: alarma con sensores con respuesta, reja perimetral en el hall de entrada y en las puertas y ventanas de ingreso a la finca y un perro resguardando detrás del primer nivel de rejas. Además Margarita ata una cadena con candado porque piensa que la cerradura del portón es vulnerable.
Margarita dijo que Neptunia "es tierra de nadie. Este año no vi una patrulla. El año pasado sí. Tampoco se investigan los robos ocurridos en el balneario. Acá se ve mucho más circulando el auto de la empresa de seguridad que un patrullero".
Cerca del arroyo Pando hay otro grupo de vecinos armados. Estos señalan que los robos son provocados por adictos que concurren a una "boca" de pasta base situada en una casa cercana al arroyo.
Daniel Taveira, propietario de una veterinaria, dijo que la Policía de Salinas "sabe de la existencia de esa `boca`. Los vecinos hacen las denuncias y estos no investigan".
Aumentan controles en peatonal
Este fin de semana, los controles en la novel peatonal de Atlántida serán mucho más estrictos que en el anterior. Los comerciantes de calle Montevideo vieron, con mucha molestia, un tendal de feriantes vendiendo ropas, lentes, comestibles y hasta muebles frente a sus locales legalmente establecidos.
El problema lo trasladaron al secretario de la Junta Local, Daniel Cigliutti, en una reunión el miércoles 13. El jerarca advirtió que "alguien dejó correr" el rumor que, en el principal balneario de Canelones, se habilitó una vía libre para el comercio "golondrina". Esa versión fue desmentida en forma tajante por Cigliutti. Es más, a los que vendan ese tipo de mercadería "ni siquiera" se les llena formulario de aspirante para integrarse a las calles de esa ciudad.
Todo comenzó con una experiencia piloto: tener una segunda peatonal en Atlántida o calle "B" como se le denominó. La calle "A" tiene años de constituida y es en el micro centro. La segunda se instaló en calle Montevideo entre 11 y la populosa Artigas.
"Quizá cometimos un error al no consultar a los comerciantes con respecto a la instalación de la peatonal", admitió Cigliutti.
Testimonios
Taveira: "La Policía no patrulla en las noches"
El propietario de una ve- terinaria de Neptunia, Daniel Taveira, reconoció que la Policía patrulla sólo durante el día. "El problema es durante la noche cuando ocurren los robos. Por suerte acá todavía no ocurren asaltos a manos armada", dijo. En invierno, agregó, la situación cambia. "Yo no me regalo. A las 18 horas cierro el comercio y me voy. Muchas caras raras pasan por esta avenida provenientes desde un asentamiento ubicado al Norte de la ruta", advirtió.
Martínez: "Los ladrones me robaron mercaderías"
El comerciante Luis Martínez relató que diariamente sus clientes cuentan problemas vinculados con la inseguridad del balneario Neptunia. Él mismo, dijo, fue protagonista de un robo ocurrido el martes 5 donde delincuentes se llevaron mercaderías de su depósito. Martínez también señaló que hace un año sufrió una rapiña cuando salía de su casa a adquirir mercaderías para la provisión. El rapiñero encañonó a uno de sus hijos y se llevó $ 9.000.
Pancho: "La Policía no pasa por Neptunia"
"La gente de los cantegriles vienen a un ciber ubicado en el lado Sur de Neptunia. El balneario cambió mucho", dijo Pancho, un vecino de la calle Zapicán. Al igual que otros vecinos, Pancho no quiere dar su nombre por miedo a represalias. "La policía no pasa por Neptunia. No se preocupan porque los jueces largan enseguida a los delincuentes. A mí me robaron dos veces en el taller. Jamás encontraron a los ladrones ni las cosas que se llevaron", dijo.