Un aterrizaje empresarial en Uruguay

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Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios argentinos más ricos y a quien se vincula a los Kirchner, cumplió esta semana uno de sus sueños más ambiciosos: construir un aeropuerto moderno y arquitectónicamente de vanguardia en Montevideo. Lo hizo con una inversión millonaria y, según dicen sus asesores, gracias a un creciente cariño hacia Uruguay. Eurnekian, que ha sido relacionado con algunos escándalos judiciales y fue uno de los rostros empresariales del menemismo, anuncia más inversiones en el país y en áreas tan dispares como los biocombustibles y la construcción de una vía rápida en Avenida Italia. También proyecta dos nuevas terminales aéreas, en Rocha y Salto. A los 77 años, Eurnekian encontró en Uruguay un lugar amigable para hacer negocios. Y hasta el presidente electo le ha expresado su confianza.

FERNÁN CISNERO

"Emprender como filosofía de vida". Esa proclama se lee en uno de los sitio web personales de Eduardo Eurnekian, el argentino que la semana pasada vio concretado uno de sus últimos emprendimientos: el nuevo aeropuerto de Carrasco.

Ya había sido inaugurado, de hecho, con una ceremonia fastuosa que coincidió con la campaña electoral. El presidente Tabaré Vázquez, que lidera una fuerza política que en su momento desconfió de las intenciones de Eurnekian, fue quien cortó la cinta. El martes a las 22.46, un vuelo llegado de San Pablo se convirtió en el primero en aterrizar.

Los aeropuertos son uno de los tantos emprendimientos de Corporación América, el holding que dirige Eurnekian junto a Ernesto Gutiérrez. Entre las áreas de negocios del grupo figuran, de acuerdo con información de la propia empresa, "la infraestructura (aeropuertos, construcción y caminos), agricultura, energía, comercio minorista y banca". Maneja el 90% del tráfico aéreo en Argentina y administra aeropuertos en Ecuador, Italia y Armenia, de donde es originario Eurnekian.

Según datos de la propia empresa, Corporación América tiene unos cinco mil empleados y factura unos 950 millones de dólares por año. Fuentes vinculadas al grupo aseguran que mientras Eurnekian, un "empresario consolidado", aporta "experiencia y sabiduría" a la sociedad, Gutiérrez aporta "innovación y energía".

Eurnekián tiene 77 años, es soltero y quienes lo han tratado lo definen como una persona de trato hosco y de pocas palabras, aunque vital para su edad. Es sobrio al vestir, casi siempre está de traje oscuro, y alguien ha dicho que, a pesar de su ascendencia armenia, "tiene un look italiano". Al no tener descendencia directa, su heredero sería su sobrino Martín Eurnekian, actual presidente de Puerta del Sur S.A., la empresa que administra Carrasco.

"Sabe mandar y sabe lo que quiere", dice Diego Porcile, asesor de marketing y comunicación del Aeropuerto de Carrasco durante toda la obra y hoy asesor externo de Corporación América.

En la biografía oficial de Eurnekian se incluyen algunos momentos de su carrera empresarial, que empezó en el rubro textil y se diversificó hacia las telecomunicaciones (con Cablevisión fue uno de los pioneros de la televisión por abonados en la región y fue dueño además de América TV). Después de vender sus medios, amplió su área de interés: tiene la concesión por 30 años para operar 32 aeropuertos en Argentina, y en infraestructura opera casi 2.000 km. de rutas con peaje. Actualmente el grupo está abocado al proyecto para hacer el Túnel Trasandino Central, que comunicará Argentina y Chile y cuya inversión ronda los 3.000 millones de dólares.

El director de la editorial Perfil, Jorge Fontevecchia, cuando lo entrevistó en 2007, lo definió como "el empresario (argentino) que más se ha enriquecido en la última década".

Conocedor de que el emprendedor, para que sus negocios avancen, muchas veces tiene que saber jugar de oficialista, Eurnekian pasó de menemista a "empresario K", denominación que algunos le asignan y que refiere a sus presuntos vínculos con los Kirchner. Algunos medios, por ejemplo, lo han definido como el "socio pingüino" en la disputa con el Grupo Clarín por hacerse con Telecom; Eurnekian ha rechazado esa relación.

En Uruguay también sedujo a la clase política. Una persona allegada a los círculos de decisión de la empresa aseguró que cuando comenzó a trabajar en Uruguay, el grupo tenía 70% de imagen negativa y allí estaban incluidos todos los sectores políticos, los medios de comunicación y la ciudadanía en general. "Hasta el entonces ministro (Lucio Cáceres) compartió sus dudas con el presidente Batlle e incluso se pensó en no aceptar su pliego de la licitación", dijo la fuente. Algunos dirigentes de izquierda también mostraron, antes de ser gobierno, su desconfianza con la imagen que traía el grupo, que ha estado vinculado a sonados casos judiciales, incluyendo evasión impositiva de algunas de sus empresas. Esos tiempos parecen haber quedado atrás como demostró la efusiva presencia de Batlle y Vázquez en el acto de inauguración de la nueva terminal de Carrasco.

"Los verdaderos merecedores del crédito por este proyecto, es la izquierda uruguaya", asegura Porcile, que también destaca el entusiasmo personal de Eurnekián con trabajar en Uruguay y compara sus emprendimientos con los de Francisco Piria, por ejemplo, por su insistencia en dejar una obra que perdure.

La decisión de que el arquitecto de la obra sea Rafael Viñoly, cuyo presupuesto excedía las condiciones del pliego de licitación, es una prueba, dicen, de su cariño hacia el país.

Ese cariño podría extenderse a otros negocios. Ya han hablado con el presidente electo, José Mujica, sobre su proyecto de construir una vía rápida en Avenida Italia que una la terminal Tres Cruces (y más allá el puerto) con el aeropuerto. El Consorcio América ya maneja la concesión del aeropuerto de Laguna del Sauce en Punta del Este, y ha demostrado interés en proyectos locales en biocombustibles y de construir terminales aéreas en Salto y Rocha. Mujica dijo, cuando le fueron informados algunos de los proyectos del grupo para Uruguay, que le da "confianza que alguien se arriesgue a meter ciento y pico de millones de dólares, así porque sí".

Nada es "así porque sí", sino buscando oportunidades rentables, pero, como insisten sus asesores y quieren creer en el oficialismo, esta vez lo hace por su cariño personal a un país que lo acoge sin el recelo con el que muchas veces salpica su nombre en Argentina.

El padre del aeropuerto de Carrasco le ha tomado cariño al país

Eduardo Eurnekian, uno de los empresarios argentinos más ricos y a quien se vincula a los Kirchner, cumplió esta semana uno de sus sueños más ambiciosos: construir un aeropuerto moderno y arquitectónicamente de vanguardia en Montevideo. Lo hizo con una inversión millonaria y, según dicen sus asesores, gracias a un creciente cariño hacia Uruguay. Eurnekian, que ha sido relacionado con algunos escándalos judiciales y fue uno de los rostros empresariales del menemismo, anuncia más inversiones en el país y en áreas tan dispares como los biocombustibles y la construcción de una vía rápida en Avenida Italia. También proyecta dos nuevas terminales aéreas, en Rocha y Salto. A los 77 años, Eurnekian encontró en Uruguay un lugar amigable para hacer negocios. Y hasta el presidente electo le ha expresado su confianza.

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