Pulseadas

Aunque son habituales las diferencias de opinión entre los gobernantes electos y la administración saliente, llama la atención la rapidez con que se evidenciaron discrepancias entre los integrantes de los equipos de Vázquez y de Mujica.

Las tensiones se produjeron después de los intentos del gobierno entrante de revisar políticas definidas de antemano, en particular la referida a la elección de alcaldes prevista para celebrarse de manera conjunta con las elecciones de intendentes en mayo de 2010. Del lado de Mujica hubo un ademán de postergar esa instancia para el 2015 lo que desencadenó una viva reacción de Vázquez quien reclamó se mantuviera la fecha de elección de alcaldes.

Al mismo tiempo, dos planes emblemáticos del gobierno saliente como el Ceibal y el de Salud Bucal y Ocular, estuvieron también en el centro de la polémica. Vázquez los había situado en el área de Presidencia de la República lo que fue resistido por el entorno de su sucesor más propenso a procurar que ambos planes quedaran a cargo de dependencias especializadas en sus respectivas materias.

Algo similar sucedió con el plan Cardales, otro proyecto fundamental de la presente administración, cuyo decreto inicial, firmado por Vázquez al día siguiente de las elecciones de segunda vuelta, mereció serios reparos por su oportunidad y conveniencia del lado de los futuros gobernantes.

Si bien estas pulseadas son típicas de una transición, lo sorprendente es que se produzcan entre compañeros de un mismo partido y que la discusión sobre esos temas conflictivos tenga carácter público. Todo lo cual contradice el proclamado espíritu de armonía que debía presidir el reemplazo del actual gobierno.

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